31 marzo 2008


Lo difícil, lo que no se sostiene sin costo, es tomar posición, hacerse cargo de que hacia algún lado apuntan las ideas o los sentimientos, y al mismo tiempo rechazar cualquier autoengaño, cualquier identificación segura. Indagar, cuestionar, cotejar, sospechar, averiguar, dudar, sin concesiones ni a los otros ni a uno mismo, pero no desde afuera, no como quien se piensa ajeno, a salvo, limpio de vínculos con alguna de las fuerzas en conflicto –y siempre hay conflicto–, o con varias.

30 marzo 2008


Ideología. Esa palabra de la que tantos se agarran para disimular la propia inconsistencia, mirarse en el espejo satisfechos o evitarse el trabajo y la angustia de pensar por sí mismos, puede nombrar también otra cosa, que en ciertas ocasiones se le vuelve a uno inevitable, como quien se hace cargo del cuerpo que le tocó y de la situación en que vive. Hacerse cargo, sí, del lugar en que uno está, de qué es lo que de verdad le importa, de que los hechos lo llevan a uno a quedar a veces de un lado o del otro en los juegos de intereses y a tener entonces que decidir si permanece o no, y por qué y cómo, tratando de engañarse lo menos posible.

29 marzo 2008


El ignorante tiene dos tipos de ideas: fascistas o idiotas. Que no es lo mismo pero es igual. (M.R.)

28 marzo 2008


Como un borracho que busca incorporarse/ en la aridez de una madrugada infinita, el alma/ sale a mirar lo que ella no es./ O al modo de una chica/ recién levantada/ dando unos pasos en el aire/ de la mañana de diciembre/ o temerosa de diciembre/ que manda sus bloques de luz./ "Esto es lo real":/ motores al fondo del mundo,/ la luz./ Aves negruzcas (dos palomas) en la reja/ se asustan y salen volando./ No hay conclusiones: algo estaba y ya no. (Lo espeso real)

27 marzo 2008


Hipótesis inalcanzables, las palabras, dijo Delgado: hablar es andar con el culo al aire. He guardado silencio pero no he podido liberarme del duelo del silencio, no pude escapar de esa difamación de la realidad por las palabras; ahora me agarran, ogros que huelen la carne humana. ¿No oyen el trote de las palabras? preguntó Delgado: ahí vienen, apresuradas como supositorios de miel. No es posible huir a la demolición, yo conozco, dijo Delgado: palabras muertas no tardan en ser reemplazadas por otras, vivas. El silencio es un agujero de salida pero nadie ha explicado de verdad para qué sirve el silencio; en el silencio también hay palabras que se vuelcan indiscretas hacia la sonrisa, como una espina. ¿Dónde está el poeta? preguntó Delgado -pero no fue a nosotros que nos preguntó. Deportado, tardando injustificadamente. En vano discutimos: uno presume pero después llegan los muertos y los heridos y la moderación y los cajones atiborrados de palabras. No vayan a creer que me siento mal, dijo Delgado –ahora sí, a nosotros. No me siento mal ni me siento bien, he hablado y regresó el acontecimiento. Nos queda debilitarlo, o engrandecerlo, o alabarlo. Pero quiero ser franco, dijo Delgado: el silencio se gasta y acaba asesinado, lo aconsejable es restringir el número de palabras y caer en el vacío cómodo de las mayorías. Eliminar perifollos, exaltaciones; suprimir el punto de vista estético. Cuanto menos sea el recurso de palabras con el que uno se rodee menos acechanzas nos andarán esperando, dijo Delgado: en toda palabra se esconde siempre alguna luz mortecina, una tumba entre las nubes o el salto hacia las aguas de algún río de cuajos oscuros. (Bardamu)

26 marzo 2008


Se puede no ser solemne, y se debe, y no está nada mal provocar, si el caso lo requiere, pero hay motivos para preocuparse cuando las posibilidades de pensar quedan sometidas al vedettismo y a la lógica del show. ¿Salvo por la temática y el vocabulario, hay mucha diferencia entre los debates del “campo intelectual” y los que se ven en el programa de Rial o el de Viviana Canosa?

25 marzo 2008


Transformar la escritura sólo adviene quizás si el sentido del sentido, el sentido del tiempo y de la historia devienen juntos el de una vida. Es de ese modo que la poesía impone, y es la única en hacerlo así, que se mantengan ceñidos como partes uno del otro el lenguaje, la ética y la historia [...]. En el ruido del mundo, el silencio del sujeto. Este silencio es eso que el poema da a escuchar. (Henri Meschonnic)

24 marzo 2008


Incluso si de acuerdo a los tiempos y a las lenguas sus medios son diferentes, los poemas tienen siempre una misma tarea, hacer que su relato sea un recitativo, que su recitativo haga su propio relato, como no lo hace ningún otro./ En este sentido, la poesía no cuenta historias. Es de un orden diferente al de la ficción. No inventa otro mundo. Transforma la relación que uno tiene con este. Como los poemas son inseparablemente un juego de lenguaje y una forma de vida, y la invención de uno por la otra, para ellos ya no hay temas o sentimientos por un lado, y formas por el otro. Sino una subjetivización, una historicidad radical de todo el lenguaje. Esto es lo que cambia las relaciones con los otros, con uno mismo y con el mundo. La rima y la vida se transforman una por la otra./ No es una elección. Para que sea posible, es preciso no tener, no tener más la elección. Así como la crítica de la poesía es la condición de la poesía. Lo que contó, lo que queda, es siempre eso que transformó la escritura. (Henri Meschonnic)

23 marzo 2008


Uno, si/ vuelve, vuelve y las/ trompetas cantan/ (como en sordina) pero/ no necesariamente sabe más:/ mira ahora lo que pisa, prefiere/ lo que resiste al tacto. "Mi/ propia sombra -dice- sólo prueba que hay luz/ y un cuerpo opaco la intercepta" (Otra versión)

22 marzo 2008


Sin esperar mucho, tratando de no esperar nada, instalar algo, si vale la pena, aunque sea por un rato. Hacer lo que hay que hacer porque está bien hacerlo, estén dadas las condiciones o no, aunque solamente unos pocos se enteren, o nadie.

21 marzo 2008