El alisamiento facial absoluto, el hablar maquinal sin inflexiones, presupone que es peligroso decir algo sustantivo y con marca de identidad social reconocible. Con usted se palpa ese peligro, De Narváez. (Horacio González)
26 abril 2009
24 abril 2009
También a mi me gustaría que todo se resolviese con aislar a la oveja negra. Yo también veo las ovejas negras. Veo muchas. Las veo todas. Este es el problema, ya se lo he dicho a Moravia: por la vida que llevo pago un precio... Es como uno que baja al infierno. Pero cuando vuelvo –si vuelvo– he visto otras cosas, más cosas. No digo que tengan que creerme. Digo que tienen que cambiar continuamente de discurso para no enfrentarse a la verdad./ ¿Y cuál es la verdad?/ Siento haber utilizado esta palabra. Quería decir “evidencia”. Deja que ponga otra vez las cosas en orden. Primera tragedia: una educación común, obligatoria y equivocada que nos empuja a todos a la competición por tenerlo todo a toda costa. A esta arena nos empuja como una extraña y oscura armada en la que unos tienen los cañones y otros tienen las barras de hierro. Entonces, una primera división, clásica, es “estar con los débiles”. Pero yo digo que, en un cierto sentido, todos son los débiles, porque todos son victimas. Y todos son los culpables, porque todos están listos para el juego de la masacre. Con tal de tener. La educación recibida ha sido: tener, poseer, destruir. (Pasolini)
21 abril 2009
El poder es un sistema de educación que nos divide en subyugados y subyugadores. Pero cuidado. Un mismo sistema educativo que nos forma a todos, desde las llamadas clases dirigentes hasta los pobres. Por eso todos quieren las mismas cosas y se portan de la misma manera. Si tengo en las manos un consejo de administración o una operación bursátil, los utilizo. Si no, una barra de hierro. Y cuando utilizo una barra de hierro hago uso de mi violencia para obtener lo que quiero. ¿Por qué lo quiero? Porque me han dicho que es una virtud quererlo. Yo ejerzo mi derecho-virtud. Soy asesino y soy bueno. (Pasolini)
18 abril 2009
al color de tu sueño levantado entonces, al horizonte que no conoce lenguas ni las requiere, al mar en que desaguan los estuarios./ A ese pueblo entero que marcha en ti, que rema en ti, y que se mezcla con mi pueblo. A todos los hombres que terminan en nosotros –como en un puerto– y a los hombres en que nosotros terminaremos./ A los que vuelven a ver por nuestros ojos (todos resucitan diariamente en nuestros ojos), a esas piedras que tocaron otras manos y que son la razón por la que te hablo./ […] A esa visión de nosotros mismos en que doblados sobre los flancos de los botes íbamos recogiendo cuerpos muertos. A la visión de esos cuerpos vueltos a la vida por el amor de nuestra memoria./ A los que hicieron de sus vidas obras de arte (los boteros del Yelcho) y que no están retratados en frescos porque es el firmamento su retrato./ A la piedad, al perdón. Al viento que perdona a las montañas y a las rompientes que perdonan a los roqueríos. Al Poema del Perdón escrito pensando en nosotros y en los que aún buscan a sus desaparecidos (están, créeme, están; no los ves pero están, no los oyes pero están)./ A los que ahora están en ti, a los que ahora lloran en ti, a los que hablan porque viven en ti./ En fin; a la soledad, al abandono, a todo lo precario e indefenso que habita desde siempre en nosotros porque es eso lo que creó el amor,/ y la necesidad de los amaneceres, de los bosques, de los pedazos de papel, de las hojas, de la luna, del cosmos, de los grandes poemas, de las marejadas. (Raúl Zurita)
17 abril 2009
15 abril 2009
¿Cómo hacen, los que tienen sexo/ sin amor? Imperturbables como bailarines,/ deslizándose el uno sobre el otro, como patinadores/ sobre hielo, los dedos enlazados,/ uno dentro del otro, las caras/ rojas como un bife o como el vino, húmedos como/ bebés recién nacidos cuyas madres/ piensan abandonar. ¿Cómo es que acaban/ Dios cómo es que acaban/ por llegar a las aguas tranquilas, sin amar/ al que hizo el recorrido junto a ellos, mientras que poco a poco/ subía la temperatura, y un vapor emanaba/ de sus pieles? Yo creo que ellos son/ los religiosos de verdad, los puristas, los profesionales,/ los que se negarían a creer/ en un falso Mesías, o a amar al sacerdote/ en vez de al Dios. Jamás confundirían/ a quien tienen al lado con la fuente de su propio placer./ Son como los mejores corredores: saben que están a solas/ con el camino y sus características,/ con el frío y el viento, las condiciones del calzado,/ su situación cardíaca: variables, nada más,/ como el otro en la cama; no su verdad, que es/ el cuerpo aislado, solo en el universo,/ tratando de batir su propio récord. (Sharon Olds)
10 abril 2009
No decís beyesa, no decís luz,/ ni alegría, ni bien, ni sentimiento,/ no decís alma, no se te desliza// una imagen, un débil adjetivo,/ el copioso dolor espiritual// no pronunciás ninguna palabrita/ que lejos, muy lejos, intensamente/ lejos timbale trinos ensamblados,// tu voz apesta como el mundo apesta. (Luis Tedesco)
08 abril 2009
07 abril 2009
En el molde, ya persignado, en vela,/ dentro suyo lo suyo bien erguida/ la plena soledá de su parcela,// hable grite rece hágase cargo,/ usté consigo dándole al apriete,// maltrátese, amenice su bolero,/ métale frenesí al paranoico,/ siempre la culpa viene con su pala,// parlamentan, hermano, las fisuras/ en el pampear amargo de su sino,/ con rosca del encima que apostrofa,// y usté pa’ dentro en desasido trance (Luis Tedesco)
05 abril 2009
La historia de la filosofía despliega dos grandes posiciones contradictorias respecto a la relación entre la filosofía y la poesía. O bien hay una diferencia fundamental entre ellas (esto esta claro en Platón y, también en muchos otros), o bien la poesía entra en igualdad con las formas mas importantes del pensamiento. Es algo así como el debate entre Platón y Heidegger./ Pero podemos cambiar la estructura del problema diciendo que hay un lugar para la poesía como procedimiento de la verdad porque en este hay siempre un momento poético. Es el momento donde debemos encontrar nuevos nombres para un acontecimiento. La Nominación de un acontecimiento es una necesidad, y esta necesidad, en cierto sentido, es siempre poética. Por ejemplo, cuando estalla una revolución política, irrumpen nuevos nombres, un nuevo vocabulario. Y esta tarea es tarea de la poesía –no está realizada siempre en los poemas, pero es una determinación poética./ Creo que esa es la razón por la que la poesía ha sido parte del lenguaje filosófico mismo. La invención y la transformación del lenguaje filosófico es también una tarea política. Por esto, propongo un nuevo pacto, una nueva paz. (Badiou)
03 abril 2009
–De manera que no habrá catástrofe. –No me interesan las predicciones. Mire, si viene, viene. Pero si hay algo que se pueda hacer, hagámoslo. Uno no puede perdonarse no haber hecho nada. Por lo menos un intento. El desastre sobrevendrá si nos quedamos quietos. La sociedad no puede basarse en una concepción automática de los procesos políticos. (Eric Hobsbawm, entrevistado por Granowsky sobre la crisis internacional)
01 abril 2009
30 marzo 2009
No es que pueda vivir. Viviré. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así cuando ella dejara de ser entonces la mitad de la memoria dejaría de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejaría de ser. "Sí", pensó, "entre la pena y la nada elijo la pena". (Faulkner)
27 marzo 2009
Hay ciertos momentos en la vida política de un país, momentos extraños y sugerentes, en los que los diversos personajes que ocupan lugares destacados no ocultan sus intenciones. Sus intervenciones públicas son elocuentes y la lógica de sus intereses se pone inmediatamente de manifiesto. Esos momentos están signados, casi siempre, por la gramática de la conflictividad, gramática que lejos de ser antagónica con la democracia constituye uno de sus núcleos principales, la posibilidad de hacer públicos, de ofrecer con claridad, distintos proyectos de sociedad y de país en un momento histórico caracterizado por las profundas desigualdades y asimetrías sociales. Momentos en los que las palabras vuelven a adquirir significaciones intensas y en los que se desvela aquello que busca ocultarse; momentos en los que los actores van definiendo sus posiciones y, por más que algunos intenten camuflarlas, acaban por exponer lo que guardan en su interior. Momentos en los que las ideologías regresan y en los que algunas cosas pueden volver a ser dichas por sus nombres. Es el tiempo en el que la política puede volver a encontrarse con sus derechas y sus izquierdas, en el que la confrontación atraviesa de lleno la cuestión de la igualdad y de la distribución de la renta. (Ricardo Forster)
24 marzo 2009
Cuando se produce una injusticia está presente para quien la ejerce y para quien la padece; pero, fuera de esos dos, la injusticia sólo permanece si se la recuerda. La injusticia no es verdad. La existencia de la justicia depende por tanto de la memoria porque, gracias a la memoria, existe la injusticia. (Horkhaimer)
22 marzo 2009
Es inútil tratar de convencer a alguien que piensa lo contrario de que el mar es más hermoso que la montaña, o de que la naranja es una fruta más refrescante que la pera. Si se trata de arte, de literatura, el juicio sobre el valor no únicamente permite sino que exige del crítico cierta fundamentación, pero cuando es el creador mismo el que lo formula, el auditorio tolera la arbitrariedad, fiel al estereotipo (presente ya en ciertos diálogos platónicos) que concibe al artista como una criatura irresponsable inapta para el pensamiento lógico pero capaz de producir sin reflexión objetos admirables. Sus opiniones, por lo tanto, se consideran secundarias: pertenecen al folklore de su personalidad, y se justifican muchas veces no por su pertinencia, sino por su mera extravagancia. No sería imposible encontrar otras causas a la connivencia general de que gozan, particularmente en el mundo anglosajón, las absurdas opiniones de Nabokov, pero para no evocar problemas que merecerían ser tratados en detalle en alguna otra ocasión, conviene aceptar como determinante la ya enunciada: de un individuo original deben festejarse a toda costa las opiniones, por disparatadas que sean. (Saer)
19 marzo 2009
16 marzo 2009
Pues de resultas/ del dolor, hay algunos/ que nacen, otros crecen, otros mueren,/ y otros que nacen y no mueren, otros/ que sin haber nacido, mueren, y otros/ que no nacen ni mueren (son los más)/ Y también de resultas/ del sufrimiento, estoy triste/ hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,/ de ver al pan, crucificado, al nabo,/ ensangrentado,/ llorando, a la cebolla,/ al cereal, en general, harina,/ a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,/ al vino, un ecce-homo,/ tan pálida a la nieve, al sol tan ardio!/ ¡Cómo, hermanos humanos,/ no deciros que ya no puedo y/ ya no puedo con tánto cajón,/ tánto minuto, tánta/ lagartija y tánta/ inversión, tanto lejos y tánta sed de sed!/ Señor Ministro de Salud; ¿qué hacer?/ !Ah! desgraciadamente, hombres humanos,/ hay, hermanos, muchísimo que hacer. (Vallejo, “Los nueve monstruos”)
13 marzo 2009
Alza los ojos y ve qué luminosamente falta/ la opacidad doliente, gris y vana/ de nuestra lucha,/ qué ausencia nos exime en lo muy alto,/ de dar sombra en el mundo, y nos olvida,/ y cómo fiesta y dolor coinciden, exaltados/ en esta intensa perfección de luz,/ que tantas veces contemplamos juntos,/ de tanta amada claridad, caídos. (César Mermet)
11 marzo 2009
05 marzo 2009
Lo que no tiene que ver con la posesión, con la propiedad, con vivir dependiendo de eso que se supone que a uno le pertenece y de la necesidad de supeditar a esas posesiones, materiales pero también no materiales, todo, y ante todo la propia identidad, la razón de estar en el mundo: una misma necesidad de liberarse de pesadas estupideces que, al fin y al cabo, comparten o proponen de distintas maneras varias filosofías orientales y el cristianismo original, la concreta vida popular –en el sentido de ejercicio real y social de los saberes del cuerpo en contacto gozoso con la materia circundante– y quizá, al menos como utopía, el marxismo. Y algún freudismo también.
03 marzo 2009
Ya no creemos en el mito de la existencia de fragmentos que, como pedazos de una antigua estatua, esperan que la última pieza faltante sea descubierta para así ser pegados creando una unidad exactamente igual a la unidad original. Ya no creemos que alguna vez haya existido una totalidad primordial, como tampoco que una totalidad final nos espere en el futuro. (Deleuze, Guattari)
28 febrero 2009
25 febrero 2009
21 febrero 2009
El silencio puede asimismo ser complejo también/ pero no se llega lejos/ con el silencio./ Empieza otra vez... (Williams)
20 febrero 2009
El poema/ es complejo y también el lugar que hay hecho/ en nuestras vidas/ para el poema. (Williams)
17 febrero 2009
15 febrero 2009
11 febrero 2009
09 febrero 2009
01 febrero 2009
25 enero 2009
Sea yo capaz de, cuando se me interpone un obstáculo o inconveniente, verlo, más que como molestia, como desafío, oportunidad. En vez de maldecir o acumular veneno, agradecer eso que es como un regalo del destino, o insinuación de que tal vez haya que buscar por otro lado o probar a ejercer una mirada distinta. No en todos los casos, claro, y según como venga la mano. Una cosa es no quedar atrapado en la obsesión o en la dirección única y otra volverse un pelotudo.
22 enero 2009
El peligro afecta tanto al contenido de la tradición como a sus receptores. La misma amenaza pesa sobre ambos: la de convertirse en instrumento de las clases dirigentes. En cada época deben realizarse nuevas tentativas para arrancar a la tradición del conformismo que pretende dominarla. El Mesías no viene sólo como el Redentor: él viene también para derrotar al Anticristo. Sólo aquel historiador que esté firmemente convencido de que hasta los muertos no estarán a salvo si el enemigo gana tendrá el don de alimentar la chispa de esperanza en el pasado. Pero este enemigo no ha dejado de vencer. (Benjamin)
19 enero 2009
17 enero 2009
He contemplado la luna, o casi,/ el modesto planeta que contiene/ filosofía, teología, política,/ pornografía, ciencias/ exactas u ocultas. Adentro está también el hombre/ y yo entre ellos. Y todo es muy extraño.// Dentro de pocas horas será noche y el año/ terminará entre explosiones de espumantes/ y petardos. Quizá de bombas o algo peor,/ pero no aquí donde estoy. Si uno muere/ a nadie le interesa con tal que sea/ desconocido y lejano. (Montale)
12 enero 2009
No es tal o cual ideología, exactamente, o tal o cual tipo de pensamiento, aunque en cierto modo lo es. El enemigo es siempre, en el fondo, la mediocridad, la mezquindad, el egoísmo, la estupidez, ese gran núcleo imbécil de poderosas fuerzas subjetivas, esa negativa a pensar mucho (o a enfrentar las propias limitaciones o a ir más allá de lo inmediato o a entrar en conflicto con uno mismo) que moviliza masas más que cualquier otra cosa y que puede vestirse de cualquier ideología, de cualquier creencia y de cualquier tipo de pensamiento. Pero es verdad que ciertas políticas y ciertas maniobras políticas y ciertas situaciones –el imperio del neoliberalismo y la sociedad mediática o de consumo, por ejemplo– lo propician más que otras, y es verdad que prospera más con ciertas ideologías, como el nazismo, que con otras, y en ciertos medios que en otros, y en ciertas situaciones históricas, y en ciertos ambientes sociales. Complejidad o simplificación es la cuestión, o “yo soy yo y nada más que yo” o “yo soy en y con el otro, ese ser que no sé qué es”.
10 enero 2009
08 enero 2009
Vengan, señores de la guerra,/ los que fabrican las armas,/ los que fabrican los bombarderos,/ los que fabrican grandes bombas,/ los que se esconden detrás de los muros,/ los que se esconden detrás de sus escritorios.../ Espero que mueran,/ que la muerte les llegue pronto./ Seguiré su cortejo fúnebre/ en la pálida tarde / y vigilaré mientras los bajan/ a su lecho de muerte,/ y me quedaré de guardia sobre sus tumbas/ hasta estar seguro de que han muerto. (Bob Dylan)
06 enero 2009
04 enero 2009
El tiempo tiene su caducidad/ y el dolor su armonía,/ pero apenas/ cuando ponemos la mano,/ ya otorgada,/ en lo que llamamos/ –bajo una anatomía alucinada–/ alma./ ¿Se trata del alumbramiento/ del silencio?/ ¿O de la abolición,/ ilusoria,/ de la furiosa marcha/ del ladrido voraz,/ del museo ilustrado,/ de la carnicería,/ sobre el mundo?/ Sólo el conjuro de la palabra/ danzando en el holocausto. (Aldo Oliva)
02 enero 2009
31 diciembre 2008
Sonarán músicas de instrumentos raros/ que no están inventados todavía.// Voces se oirán, pero no las oiremos/ y aun si pudiéramos, no comprenderíamos./ (Lengua de años futuros; ¿qué signos, qué sonidos?)// Habrá un millón de cosas… qué un millón, incontables/ que ni remota idea, que ni nada…// Sin embargo/ si hay hojas/ si hay aire/ harán las hojas estos cabeceos/ resbalará la luz/ sobre el verde lustroso/ y hará sobre la tierra como charcos de brillo.// Gestos de agua no han de variar mucho tampoco/ ¿verdad?// Bueno, eso al menos. (Circe Maia)
27 diciembre 2008
Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo –porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros. (Harold Pinter)
26 diciembre 2008
21 diciembre 2008
Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada. (David Foster Wallace)
19 diciembre 2008
Son los efectos de hablar de la pre-política. Cuando decís algo pre-político, como Videla, signás un espacio fuera del tiempo, en donde lo que ocurre es un sacrificio no deseado, pero necesario, para que la historia regrese, regrese el tiempo, y lo haga sobre vértices mas claros, mas seguros. Bueno, exagerando, ese es el imaginario argentino monstruoso al que remite Carrió. Tá claro que ella no propone un genocidio, pero sí asume que lo que viene a enfrentar son valores esenciales del otro que deben ser eliminados. (Martín)
18 diciembre 2008
La nostalgia es el mal que nos provoca el deseo de la patria perdida. La patria no es otra cosa que el pasado, y el pasado no es más que lenguaje. Como todos, muchas veces sufro: desearía volver al pasado, cambiaría unas cuantas decisiones. Pero el pasado también está construido con palabras. Suponiendo que alguien pudiera emprender un viaje de tal naturaleza, sólo regresaría a palabras de otro tiempo. La nave que lo conduzca estaría forjada con palabras y también uno mismo, el único tripulante. La nostalgia nos impulsa hacia adelante, como un futuro recordado; son las palabras que, con el resplandor de la memoria, sólo saben avanzar incansablemente y exigir nuevas y lejanas tierras. (Jorge Accame)
15 diciembre 2008
Tarkovsky, El sacrificio: hay ahí o sucede ahí algo que está y excede, lo supera a uno, lo obliga a callar, lo enmudece. Uno es pura expectación, veneración casi, uno no es casi nada, y es al fin bueno saberlo y esa es la principal revelación. La sabiduría o despojamiento de soberbia que implica reconocer que hay algo más importante o más grande y que merece respeto, silencio. O una oración. ¿De ahí tal vez que tantos de esos que viven colgados del gesto desdeñoso en el campo intelectual detesten lo sagrado? Si lo aceptaran, si se atrevieran a dejar que les toque el cuerpo, deberían reconocer que no son nada y eso debe resultarles terrible, como si se los condenara a morir (y algo, a decir verdad, puede que efectivamente muera). En eso, y tal vez no solamente en eso, se tocan, como quien comparte una misma patria, y por el fondo, la religiosidad de Tarkovsky y el descreimiento sin retorno de Beckett (¿otra religiosidad?).
13 diciembre 2008
¿Campos donde el que más despoja/ es el que avanza?/ ¿Trampa y recompensa/ para los que perseveran/ enfermizamente atentos a apoderarse/ de la totalidad atreviéndose/ a lo banal absoluto de escribir/ “Cierren esa puerta” o “Quisiera dormir”?/ Cuanto trace la escritura/ será interpretado, obtendrá respuesta,/ como a los piadosos se les permite/ orar según les plazca, convencidos/ de que Dios escucha y lee/ hasta las pisadas de una hormiga. (Girri)
08 diciembre 2008
06 diciembre 2008
03 diciembre 2008
30 noviembre 2008
28 noviembre 2008
26 noviembre 2008
The words will one day come/ back to you, birds returning,/ the movie run backward.// Nothing so strange in its talk,/ just words. The people/ who wrote them are the dead ones.// This here paper talks like anything/ but is only one thing,/ “birds returning.”// You can “run the movie/ backward” but “the movie run/ backward.” The movie run backward. (Robert Creeley)
20 noviembre 2008
15 noviembre 2008
La discreción no está en el simple rechazo a hacer confidencias (lo cual verdaderamente sería muy grosero, y ya el mismo hecho de pensar en eso), sino que es el intervalo, el puro intervalo que, de mí a ese otro que es un amigo, mide todo lo que hay entre nosotros, la interrupción de ser que no me autoriza jamás a disponer de él, ni de mi saber de él (aunque sea para alabarlo) y que, lejos de impedir toda comunicación, nos pone en relación al uno con el otro en la distancia y a veces en el silencio de la palabra. (Blanchot, citado por Ricardo Forster)
12 noviembre 2008
No quiero volver/ a ese lugar/ intransitable/ y escuálido donde todo parece dormido.// Quiero calor,/ dolor; sin soledades/ sentir/ alegría, a pesar de todo.// No quiero ausencias,/ ni lágrimas. No me gustan/ las madres, ni las caricias, ni los buenos entendidos:/ fortunas quietas, venturas inanimadas:/ llegar de otros lugares,/ para volver. Regresar/ a mi punto de partida,/ verterme como una jarra seca y consecuente.// No quiero seguir durmiendo/ junto a esa fuente/ que ninguna sed calma. Propongo/ vivir sin dominios, simplemente.// No tengo ganas de regresar,/ que mi santo sepulcro no pretenda esperarme. Quiero/ inventarlo a último momento,/ sin pensar demasiado, sin mucho rencor,/ cuando sea necesario. (Urondo)
10 noviembre 2008
Las rosas se asoman insistentes en el aire azul./ ¿Nos están permitidas sin traicionar la memoria?/ El recuerdo es poca cosa para tanto pasado,/ para tanta vida sobre el abismo./ ¿Es este otro vino, otro el amor?/ ¿O todo es un río solitario que deja a algunos en la orilla/ crucificados en la injusticia de la muerte temprana?// (…) Las antiguas banderas solo flamean/ en la tormenta de nuestro corazón.// Descansen en paz los compañeros/ bajo una tierra sembrada de sal,/ sobre la cual comenzamos a pelear contra el olvido. (José Luis Mangieri)
09 noviembre 2008
Estábamos en medio de la primavera democrática, con sus florcitas y pajaritos, debe hacer como quince años o más, y le pregunté a Mangieri si esa tremenda actividad que llevaba a cabo editando libros, organizando presentaciones, vinculando gente entre sí, no era una vía para canalizar una frustración: “sos un político frustrado”, creo que le dije, pensando en cómo la dictadura había echado por tierra tantos esfuerzos suyos y de gente como él. Me miró con esa sonrisa cachadora que le conocemos, entre comprensiva y resignada, y contestó: “nosotros no queríamos ser políticos, queríamos hacer la revolución”. Conocedor concreto de la calle real y del humor real de la gente como siempre fue, Mangieri no está entre los que creen que pueda pensarse una revolución comme il faut para este tiempo ni para tiempos más o menos a la vista, y quién sabe si alguna vez, pero entiendo bien la luz que se le prende en los ojos cuando pronuncia esas cuatro sílabas, “revolución”, como diciendo “a pesar de todo, no me rindo: la realidad es la realidad, pero no me van a quitar las ganas”.
“Utopía”, esa palabra que tan impunemente ha venido burocratizando la izquierda realmente existente, es tal vez la que mejor viene al caso, si por utopía entendemos un nudo en la garganta, un aleteo detrás de las pupilas, un saber sin remedio que nada en la realidad que vivimos está completo porque algo falta, y que eso que falta es fundamental, y tanto que uno no puede darse el lujo de ignorarlo, o no lo acepta, porque aceptarlo es acomodarse a una automutilación. Por más que amemos como Mangieri ama esta realidad –y la realidad que Mangieri ama es muy reconocible: las calles de algunos barrios y del centro de Buenos Aires, Corrientes entre Callao y el Obelisco, los amigos, los libros, el asado, el café con medialunas y, muy especialmente, conversar; de política o de literatura o del ambiente literario, pero conversar, como un deporte que se juega con gusto, sin excluir el chimento–, se la ama también por lo que la realidad no es y podría ser, debiera ser. “Yo no soy sin el otro”, es un modo de sugerir lo que Mangieri anda atisbando, y en ese sentido, de algún modo, hace efectivamente la revolución, la va haciendo casi en cada acto, en tanto actúa en sentido contrario al del orden que emputece el mundo: al ir cargando de temblor humano las ocasiones, al estar tan dispuesto a la comprensión como al juicio implacable, al vivir en continuo intercambio y estableciendo conexiones entre todo lo que encuentra, al poner ante todo y por encima de todo el placer de compartir. (escrito para el libro Es rigurosamente cierto, 2005)
23 octubre 2008
Creían vivir más adelante, estar/ en el centro del mundo y eran/ sombras nonatas en los sótanos/ de la historia, en los bordes/ olvidados del continente: un charqui/ impoluto y ciego como las arañas y los mudos/ y los vegetales, engañando para no estallar, guardando/ las ganas para otras oportunidades,/ aguantando hasta que llegue de una vez ese pícaro/ dedito, les ponga la sal y se los coma/ a todos. Creían/ ver la luz del mar, el rugido del tiempo. (Urondo)
21 octubre 2008
¿Cómo era el mundo no hace tanto? Podríamos imaginar que algo parecido a esta pregunta debió de cruzar las reflexiones de Rousseau hace doscientos cincuenta años, la de Max Weber luego o la de Georg Lukács. El interrogante se asemeja a la melancolía lo suficiente como para ser casi su antípoda, su exorcización conceptual. Si, como pensó Walter Benjamin, la bestialidad deshumanizadora de dominar a los hombres es un pasado que sobre todo no deja de seguir venciendo, aquella pregunta significaría más que nada descubrir en la fragilidad de la palabra la escasa presencia de las cosas, sus silábicas imposturas. Preguntarle al pretérito más próximo no es entonces nostalgia por pasados del mundo, sino un continuo resistir la cancelación de la experiencia humana: artesanía crítica puede decirse, de engarzar interpretaciones, de escuchar en la sonoridad de las renovaciones la crónica extraviada del lenguaje. (…) La pregunta por el “antes” no es entonces añoranza, sino la intención de señalar que la mirada que no rompe con la homogeneidad técnica de una lógica histórica barbarizante, no es otra cosa que dispositivo intelectual “interpretativo” de lo cadavérico, mirada que en su “asistir” a los hechos extiende lo indiferente, lo equivalente, la uniformidad total. (Nicolás Casullo)
19 octubre 2008
Tal vez lo que mejor puede hacer por uno el arte (y la literatura, la poesía) es crear situaciones en las que uno consigue ser menos boludo, puede uno dejar de agarrarse de algunas boludeces y liberarse un poco de la pavada, la pequeñez, la superstición que habitualmente acepta como “lo importante” y todo eso a lo que nos ata el apego bobo, ambicioso y medroso al Yo y a lo que el Yo hace de sí para cumplir con lo que le reclama, para darle autorización o tarjeta de pertenencia, “el mundo”. O para al menos tener alguna experiencia, momentánea, de desboludización (y no hay desboludización que no sea momentánea). El problema viene cuando uno se embelesa con lo que le ocurrió al desboludizarse y/o se aferra, como quien teme perderlo o como quien capitaliza un tesoro, y peor aun si quiere sacarle provecho y reforzar con eso el Yo, y, más todavía, lo que en el Yo es fachada que presentar al “mundo” para ser aceptado o tener algún tipo de dominio sobre él. El arte, entonces, la literatura, la poesía, vueltos sobre sí como se da vuelta sobre sí el guante, boludizan también, se vuelven su contrario: usina de producción o caldo de cultivo de pavos reales, globos inflados que en una estratósfera llena sólo de sí se bambolean admirando su estar por encima de los que entre la granulosa y sucia tierra tropiezan o se abren paso trabajando, entre contradicciones, deslices, disgustos, esfuerzos, necesidad de tomar decisión, equivocaciones, caídas y recaídas en el ridículo, humillación, obligación de contenerse, maltrato. Si fuera en ese sentido que lo decía, sería tal vez posible entonces aceptar aquello de Ponce: “cuando la cultura es vivida como un privilegio, la cultura envilece tanto como el oro”. Y recordar lo que Anselm Grün dice del hombre religioso que "actúa piadosamente para no tener que experimentar a Dios”: “en última instancia, no es piadoso sino que solamente busca en sí su seguridad y su autojustificación, su riqueza espiritual.”
12 octubre 2008
10 octubre 2008
La condición humana en el contexto de habitar el mundo, de poder emprender una historia y convivir en creación cultural colectiva, implicó la dimensión de un diálogo único. De una relación otra. De un vínculo de sentimiento e intelecto con lo trascendente. Con lo metafísico. Con la necesidad de ese absoluto que fijase las causas y la forma de los cursos: el por qué, el para qué, el cómo, cuestiones sentidas como imprescindibles a la vida. Pensar los dioses, pensar un dios más íntimo e irregresable en presencia, pensar un dios salvador, configuró para el pensamiento ilustrado el tiempo del mito, para otros el más majestuoso, sin parangón e infinito cobijo del hombre. Descifrar, en eso cósmico, que integraba como una partícula, el orden de su propia significancia y la necesidad inaudita de honrar la existencia expuso la altura de una conciencia tan in-creíble, que sólo un dios pudo otorgarla. Y ese sería el debate, o el Misterio. En todo caso, la pobreza y miserabilidad de nuestra época secular no puede arrogarse nada que esté por encima de esa respuesta primera. Se trata por eso de cuidar –aun los no creyentes– ese antiguo lenguaje sagrado con que el hombre le puso sentido, imaginación y capacidad de escucha de la zarza ardiente. Cuidarlo, más allá de que ese cuidado nos lleve a posturas que a lo mejor el pensamiento laico, científico, racionalista o progresista cuestiona, sabiendo en este tema que mucho de lo que hoy ese pensamiento letrado cuestiona o desconsidera, sería en realidad lo que importa. (Nicolás Casullo)
07 octubre 2008
El discurso que “se entiende” es por lo general un discurso que no ayuda a comprender: más bien lo contrario, entre otras cosas porque te propone un resultado, no un proceso. No es un discurso que aporte, es un discurso que aparta: te lleva a su propio lugar (su propio juego) vendiéndote la ilusión de que estás ahí, “en la cosa”, satisfactoriamente en contacto con eso que precisamente te vela. Paradojas: a más “transparencia” más pura discursividad desentendida de todo lo que no sea ella misma, atenta en todo caso, sí, a sus mecanismos para producir efectos en una audiencia o clientela, pero no, de ningún modo, a “eso” de lo que anuncia estar dando cuenta y que es precisamente lo que se le compra. Cuanto más transparencia simula un discurso, más lo que da es puro discurso que no se deja atravesar, autosuficiente, reacio a atenerse a cualquier cosa que pueda conmover la eficacia de la relación cosa-texto-lector que inventa y en que se sostiene. Y, por su parte, el discurso que “llega” y “atrapa” hace precisamente eso, atrapar: se dirige a una presa, a un objeto de conquista, no viene a intercambiar, no supone en el interlocutor un interlocutor sino una meta o un bien, es propio de alguien que no tiene nada que aprender, que no está dispuesto a aprender nada, como no sea nuevos modos de atrapar.
04 octubre 2008
Simplificar las cosas “para que se entiendan”: se puede llegar a entender sin problemas, entonces, “lo que se dice”, pero no por eso se va a comprender mejor qué es eso de lo que se está intentando dar cuenta. Al revés: se anula esa posibilidad, se la tapa, al vaciar su complejidad sustituyéndola por una fórmula engañosa. Peor que falsa, porque consuela y tranquiliza haciendo creer que se comprende, evitando el trabajo de enfrentarse a los problemas tal como reclaman ser encarados. En el mismo sentido, si, para convencer al otro, si, para ganar su adhesión, tengo que “impactar” o impresionar, si tengo que adoptar la lógica discursiva de los medios y la publicidad, todo está bien si lo que quiero es ganarlo para el mundo para cuyo sostén están diseñados la publicidad y los medios. Si, en cambio, lo que quiero es otra cosa, de qué valen los temas o la orientación ideológica de lo que estoy intentando transmitir, si apelo a la misma lógica que promueve el sistema al que me resisto y lo constituye. Si ese otro que tengo ante mi mente cuando escribo es alguien incapaz de pensar, incapaz de plantearse problemas, alguien a quien hay que tratar como un minusválido mental, no puede ser entonces un semejante, un hermano o un compañero. No me pidan entonces que escriba de esa manera, no esperen que los desprecie.
02 octubre 2008
Lo único cierto es la enorme complejidad e indecibilidad de todo esto. La única guía. Un no saber, un saber por pedazos, por pequeñas revelaciones, por instantes. Un tocar casi como lo hace un ciego las superficies, percibir a veces sus bordes, sentir que ciertas cosas le llegan de mejor modo a uno al alma y le son queribles, y que con otras jamás va a llevarse bien (salvo forzándose o fingiendo, o armándose de una trabajada paciencia), pero no ir mucho más allá de percibir los efectos y tomar nota: no explicar, no aleccionar, no generalizar, en lo posible. Ver, constatar, disfrutar, sin esperar mucho que se entienda o comparta, tratar de vivir bien, es decir, hasta donde se pueda, hacer lo mejor que se pueda en lo que de verdad es, no en lo que se quisiera que fuera o en lo que te dicen “así es”. Se trata de no dominar, de no ser muy dominado, se trata de estar ahí, acá, ahora.
01 octubre 2008
Detrás de la torre tus alas sucias de hollín, alquitrán lo que llamaban cielo, correspondes a una vieja descripción de lo que fueron estos lugares reunidos ahora en un cielo de tinta. Extintos y presentes, no quedan más en ninguna parte, dejaron de estar, no andan más por aquí, pasaron por aquí, salieron por aquí, se perdieron por aquí. (Calveyra)
28 septiembre 2008
25 septiembre 2008
Si, tal como rezan ciertas proposiciones, la función del arte fuera hacer la vida más interesante que él, entonces, hay que perder esa ilusión. Tenemos la impresión de que buena parte del arte actual contribuye a un trabajo de disuasión, a un trabajo de duelo de la imagen y de lo imaginario, a un trabajo de duelo estético, las más de las veces fallido; lo cual trae aparejada una melancolía general de la esfera artística, que parecería sobrevivirse a sí misma en el reciclaje de sus medios y sus fines. (Baudrillard)
23 septiembre 2008
Es así como el arte y el mercado del arte florecen en proporción a su decadencia: son los osarios modernos de la cultura y del simulacro./ Es absurdo decir, pues, que el arte contemporáneo es nulo y que ninguna de sus manifestaciones quiere decir nada, puesto que esa es su función vital: ilustrar nuestra inutilidad y nuestra absurdidad; más aun, hacer de esta decadencia su fondo de comercio y, al mismo tiempo, exorcizarla como espectáculo. (Baudrillard)
21 septiembre 2008
19 septiembre 2008
A imagen de los políticos, que nos alivian de la penosa responsabilidad del poder, el arte contemporáneo, con su artificio incoherente, nos alivia del dominio del sentido mediante el espectáculo del sinsentido; lo cual explica su proliferación: con independencia de todo valor estético, tiene la seguridad de prosperar en función, precisamente, de su insignificancia y su inanidad. Del mismo modo en que lo político perdura en ausencia de toda representatividad o credibilidad. (Baudrillard)
17 septiembre 2008
El arte se negó siempre a sí mismo, pero lo hacía por exceso, exaltándose en el juego de su desaparición. Hoy, se niega por defecto: peor aún, niega su propia muerte./ Se sumerge en la realidad, en lugar de ser el agente del asesinato simbólico de esa misma realidad, en lugar de ser el operador mágico de su desaparición./ Y lo paradójico está en que, cuanto más se acerca a esa confusión fenomenal, a esa nulidad en cuanto arte, más crédito obtiene, más se lo sobrevalora; hasta el extremo de que, parafraseando a Canetti, estamos ahora donde ya nada es bello ni feo, hemos cruzado ese punto sin saberlo y, al no poder recuperar tal punto ciego, no podemos sino perseverar en la destrucción actual del arte. (Baudrillard)
13 septiembre 2008
11 septiembre 2008
El anti-arte, en cualquiera de sus formas, pugna por escapar de la dimensión estética. Pero desde que el ready-made se adueñó de la banalidad, todo eso se terminó. Terminada está la inocencia del sinsentido, de lo no-figurativo, de la abyección y la disidencia./ Todo eso que al arte contemporáneo quisiera ser, o volver a ser, no hace más que volver a reforzar el carácter el carácter inexorablemente estético del anti-arte. (Baudrillard)
09 septiembre 2008
Hay aquí un contrasentido. La inutilidad no tiene valor en sí, es un síntoma secundario, y el arte, al sacrificar sus apuestas a esta cualidad negativa, se extravía en una gratuidad también inútil. Es un poco el mismo libreto que el de la nulidad, la pretensión de sinsentido, de insignificancia, de banalidad, testimonio de una pretensión estética redoblada. (Baudrillard)
07 septiembre 2008
La lógica de la inutilidad no podía menos que llevar al arte contemporáneo a la predilección por el desecho, inútil a su vez por definición. A través del desecho, de la figuración del desecho, de la obsesión por el desecho, el arte se desvive por poner en escena su inutilidad. Manifiesta su no-valor de uso, su no-valor de cambio, al mismo tiempo que se vende muy caro. (Baudrillard)
05 septiembre 2008
31 agosto 2008
“Fiat ars, pereat mundus”, nos dice el fascismo, y tal como Marinetti lo confiesa, espera directamente de la guerra la satisfacción artística que emana de una renovada percepción sensorial que viene transformada por la técnica. Tal es al fin sin duda la perfección total de l’art pour l’art. La humanidad, que antaño, con Homero, fue objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, ahora ya lo es para sí misma. Su alienación autoinducida alcanza así aquel grado en que vive su propia destrucción cual goce estético de primera clase. Así sucede con la estetización de la política que propugna el fascismo. Y el comunismo le responde por medio de la politización del arte. (Walter Benjamin)
29 agosto 2008
Lo que yo veo tal vez lo veo/ parece que el agua me mira// lo que yo siento tal vez lo siento/ el mínimo perfume me posee// lo que yo sé tal vez lo sé/ mi saber sólo es un invitado// lo que yo quiero tal vez lo quiero/ siempre miedo de lo que quiero// lo que vivo acaso lo vivo/ buscando palabras para decirlo// lo que soy acaso lo soy/ en cuanto lo nombro lo hago huir (Ludovic Janvier)
27 agosto 2008
PEPI: Ya no se habla de nadie ni de un mundo por abandonar ni de un mundo por alcanzar para terminar de una vez con los mundos - con las personas con las palabras con la miseria – con la miseria – con la miseria de las palabras. Si dijera allí hay una salida en alguna parte hay una salida lo demás llegaría. Qué espero pues para decirlo o creerlo. Afuera (mira hacia fuera.) afuera está la salida – ¿o nosotros somos la salida? ¿Por qué golpean a veces? Siempre. En forma continua. Acaso para dejar la muerte aquí adentro escondida. Eso, escondida. Para no tener que ver los desperdicios. Dónde está la ruina – la verdadera ruina, los escombros escondidos. Tengo miedo esta noche para observar cómo me pudro. Pero quién se pudre. Ellos no aguantan. Se pudren sin saberlo. Ignoran la podredumbre. La ignoran. Doy fe que la ignoran. Por eso simulan – no pueden prescindir de nosotros – creen que arrojan la muerte. Aquí entre nosotros – ¿afuera llueve? (Pipi sale corriendo y mira por una ventana y corre a la otra.) ¿Ahora qué ves? Nada. Pura oscuridad. Puro negro. Prefiero esto – donde no hay lluvia ni negro. Ni sol que moleste nunca. Pero ellos creen ser felices. O simulan. No les gusta vernos. A veces felices entre los escombros y la muerte. Pero ellos viven con los escombros y la muerte. No pueden nunca arrojar toda la muerte aquí. Es mucha. No lo saben. Y están llenos de argumentos, de noticias. Se abruman. Pero la muerte la fabrican. (Fuerte.) ¡¿O no la fabrican?! – fabrican las imágenes de la muerte./ EUSEBIO: ¿No quedó ninguna barra de chocolate?/ PIPI: (Busca chocolate adentro de las cunas.) Se lo comieron todo. No dejaron nada. (Pavlovsky, Solo brumas)
25 agosto 2008
Pavimentado de relumbrones el suelo,/ untadas las paredes de inflado eco liminar/ ruido sobre ruido en vaivén hacen acuerdo/ y perlas sin ostra madre fosforecen/ entre numerosa calle de peatones y autos lustrados, orla similar/ a toda certidumbre de eterno tiempo y durable señorío/ puro brillo decorado y luz neónica, abarrote vidriera general (Susana Cella, Entrevero)
24 agosto 2008
La vis poética, la fuerza de la poesía, deja su marca en cuanto toca. La marca de la poesía crea la semejanza entre las dos cosas mas dispares y las une en su virtud reconocible. Hay una relación entre la poesía y la pintura que no participa de la marca común de un origen común. Es la relación capital que existe entre la poesía y la gente en general, y entre la pintura y la gente en general. […] La relación actualmente capital entre la poesía y la pintura, entre el hombre moderno y el arte moderno es sencillamente esta: que en una época en que tan decididamente prevalece la incredulidad o, cuando menos, la indiferencia a las cuestiones de creencia, la poesía y la pintura, y las artes en general, constituyen, en su medida, una compensación por lo que se ha perdido. Los hombres tienen la sensación de que la imaginación es por su fuerza el poder situado a continuación de la fe: el príncipe reinante. En consecuencia, su interés por la imaginación y sus obras no debe considerarse una fase del humanismo sino una autoafirmación vital en un mundo en el que nada se mantiene salvo el yo, si es que el yo se mantiene. Visto así, el estudio de la imaginación y el estudio de la realidad llegan a parecer, purificados, engrandecidos, fatídicos. ¡Qué estatura, aunque sea estatura profética, le proporciona esta concepción al poeta! Ya no necesita ejercitar su dignidad con obras proféticas. ¡Cuánta autenticidad, incluso autenticidad órfica, le proporciona al pintor! Ya no tiene que exhibir su autenticidad en obras órficas. Debe bastarle con que aquello a lo que ha entregado su vida quede de este modo enriquecido con semejante acceso de valor. Lo mismo el poeta que el pintor viven y trabajan en medio de una generación que está conociendo la pobreza esencial a pesar de la fortuna. La extensión de la mente hasta más allá del ámbito de la mente, la proyección de la realidad más allá de la realidad, la determinación de recorrer todo el terreno, sea el que fuere, la determinación de no quedar confinados, de recuperar la excitación y la intensidad del interés, la ampliación del espíritu en todo momento, en todos los sentidos, éstas son las unidades, las relaciones, que debemos contabilizar como primordiales en este momento. No tiene demasiada importancia si estas relaciones existen de forma consciente o inconsciente. Uno vuelve a las coactivas influencias del tiempo y el espacio. Es posible estar entregado a un propósito sublime y no saberlo. Pero yo pienso que la mayoría de los hombres, cualquiera que sea su sofisticación, la mayoría de los poetas y la mayoría de los pintores, lo saben. (Stevens)
23 agosto 2008
El descenso/ hecho de desesperación/ y no consumado/ ejecuta un novel despertar:/ que es el reverso/ de la desesperación./ Porque a aquello que no podemos alcanzar, eso que/ es negado al amor,/ lo que hemos perdido anticipadamente–/ le sigue al descenso/ eterno e indestructible. (Williams)
22 agosto 2008
Nunca la derrota es solo derrota– el/ mundo que abre es siempre un lugar/ antes/ insospechado. Un/ mundo perdido,/ un mundo insospechado,/ que llama a nuevos lugares/ y nunca la blancura (perdida) es más blanca que el recuerdo/ de la blancura. (W.C.Williams)
21 agosto 2008
Cuánta épica podrá desdecir/ las multicolores luces de mentida felicidad/ los sepulcros pintarrajeados/ el agravio a la graciosa manito/ a la pelota de trapo/ a los andrajos revueltos/ en la cama de papel/ juntamente merodeando/ manito, pelota, andrajo/ barro, potrero y umbral/ entreverados cachorros en las bolsas de arpillera/ ifigenias, jesucristos, perritos a la perrera. (Susana Cella, Entrevero)
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