30 marzo 2008


Ideología. Esa palabra de la que tantos se agarran para disimular la propia inconsistencia, mirarse en el espejo satisfechos o evitarse el trabajo y la angustia de pensar por sí mismos, puede nombrar también otra cosa, que en ciertas ocasiones se le vuelve a uno inevitable, como quien se hace cargo del cuerpo que le tocó y de la situación en que vive. Hacerse cargo, sí, del lugar en que uno está, de qué es lo que de verdad le importa, de que los hechos lo llevan a uno a quedar a veces de un lado o del otro en los juegos de intereses y a tener entonces que decidir si permanece o no, y por qué y cómo, tratando de engañarse lo menos posible.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es obvio que vos sos uno de esos tantos que se agarran de la palabra "ideología" para disimular su propia inconsistencia, o en tu caso, para mostrarla.

DF dijo...

Sí, anónimo, se trata precisamente de eso: de mostrar la propia inconsistencia. A diferencia de los inconsistentes que buscan alivio en los desplantes agresivos y los gestitos ingeniosos, más si se esconden en el anonimato.

bardamu dijo...

Es algo que todavía no logro comprender, Daniel, aunque habrá cosas que evidentemente escapan a la comprensión humana: un tipo/a aparece, pone un huevo y cacarea sin decir quién es ni para qué cacarea y sin apoyar el cacareo en nada más que su propia mala sangre gratuita y al pasar.
Existirá alguna explicación sociológica para esto, pero se me escapa; más bien tiendo a pensar en aspectos patológicos.

DF dijo...

Por ahí la explicación es sociológica y a la vez está en aspectos patológicos de las personas (si por "patología" entendemos no tanto "enfermedad" como algún tipo de enajenación). Las sociedades, las culturas, los modos de vida, producen ciertas patologías, ¿no? O al menos las alientan. Para una cultura a la que le conviene que nada se piense en serio y que vivamos de reacción en reacción, casi puro reflejo condicionado, cuantas más imbecilidades de este tipo se manifiesten, mejor. ¿Quién se resiste a darse un gustito cuando no le cuesta nada ni arriesga nada? Ese es, parece, el horizonte al que estamos yendo, o al que nos llevan, y voy a hacer todo lo que pueda para que les resulte menos fácil.