31 diciembre 2008


Sonarán músicas de instrumentos raros/ que no están inventados todavía.// Voces se oirán, pero no las oiremos/ y aun si pudiéramos, no comprenderíamos./ (Lengua de años futuros; ¿qué signos, qué sonidos?)// Habrá un millón de cosas… qué un millón, incontables/ que ni remota idea, que ni nada…// Sin embargo/ si hay hojas/ si hay aire/ harán las hojas estos cabeceos/ resbalará la luz/ sobre el verde lustroso/ y hará sobre la tierra como charcos de brillo.// Gestos de agua no han de variar mucho tampoco/ ¿verdad?// Bueno, eso al menos. (Circe Maia)

29 diciembre 2008

27 diciembre 2008


Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo –porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros. (Harold Pinter)

26 diciembre 2008


ruidos una carretilla paredes/ desfilan/ los días cambian de/ cifra/ los ruidos se acercan/ algunas voces forman un corredor/ nos acostamos al lado de vivir (Henri Meschonic)

24 diciembre 2008


marcha tiempo/ marcha vivir/ ni una palabra/ hoy ni una más (Henri Meschonic)

21 diciembre 2008


Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada. (David Foster Wallace)

19 diciembre 2008


Son los efectos de hablar de la pre-política. Cuando decís algo pre-político, como Videla, signás un espacio fuera del tiempo, en donde lo que ocurre es un sacrificio no deseado, pero necesario, para que la historia regrese, regrese el tiempo, y lo haga sobre vértices mas claros, mas seguros. Bueno, exagerando, ese es el imaginario argentino monstruoso al que remite Carrió. Tá claro que ella no propone un genocidio, pero sí asume que lo que viene a enfrentar son valores esenciales del otro que deben ser eliminados. (Martín)

18 diciembre 2008


La nostalgia es el mal que nos provoca el deseo de la patria perdida. La patria no es otra cosa que el pasado, y el pasado no es más que lenguaje. Como todos, muchas veces sufro: desearía volver al pasado, cambiaría unas cuantas decisiones. Pero el pasado también está construido con palabras. Suponiendo que alguien pudiera emprender un viaje de tal naturaleza, sólo regresaría a palabras de otro tiempo. La nave que lo conduzca estaría forjada con palabras y también uno mismo, el único tripulante. La nostalgia nos impulsa hacia adelante, como un futuro recordado; son las palabras que, con el resplandor de la memoria, sólo saben avanzar incansablemente y exigir nuevas y lejanas tierras. (Jorge Accame)

15 diciembre 2008


Tarkovsky, El sacrificio: hay ahí o sucede ahí algo que está y excede, lo supera a uno, lo obliga a callar, lo enmudece. Uno es pura expectación, veneración casi, uno no es casi nada, y es al fin bueno saberlo y esa es la principal revelación. La sabiduría o despojamiento de soberbia que implica reconocer que hay algo más importante o más grande y que merece respeto, silencio. O una oración. ¿De ahí tal vez que tantos de esos que viven colgados del gesto desdeñoso en el campo intelectual detesten lo sagrado? Si lo aceptaran, si se atrevieran a dejar que les toque el cuerpo, deberían reconocer que no son nada y eso debe resultarles terrible, como si se los condenara a morir (y algo, a decir verdad, puede que efectivamente muera). En eso, y tal vez no solamente en eso, se tocan, como quien comparte una misma patria, y por el fondo, la religiosidad de Tarkovsky y el descreimiento sin retorno de Beckett (¿otra religiosidad?).

13 diciembre 2008


¿Campos donde el que más despoja/ es el que avanza?/ ¿Trampa y recompensa/ para los que perseveran/ enfermizamente atentos a apoderarse/ de la totalidad atreviéndose/ a lo banal absoluto de escribir/ “Cierren esa puerta” o “Quisiera dormir”?/ Cuanto trace la escritura/ será interpretado, obtendrá respuesta,/ como a los piadosos se les permite/ orar según les plazca, convencidos/ de que Dios escucha y lee/ hasta las pisadas de una hormiga. (Girri)

08 diciembre 2008


No está filmando una película, está dialogando con los críticos. (Susana, mientras mira Piel de verano, de Torre Nilsson)

06 diciembre 2008


Inside/ and out// impossible/ locations––// reaching in/ from out-// side, out/ from in-// side–– as/ middle:// one/ hand. (Creeley)

03 diciembre 2008


Small facts/ of eyes, hair/ blonde, face// looking like a/ flat painted/ board. How// opaque as if/ a reflection/ merely, skin// vague glove of/ randomly seen/ colors. (Creeley)

30 noviembre 2008


No forms less/ than activity.// All words––/ days––or/ eyes––// or happening/ is an event only/ for the observer?// No one/ there. Everyone/ here. (Creeley)

28 noviembre 2008


As real as thingking/ wonders created/ by the possibility–// forms. A period/ at the end of a sentence/ wich// began it was/ into a present,/ a presence// saying/ something/ as it goes. (Robert Creeley)

26 noviembre 2008


The words will one day come/ back to you, birds returning,/ the movie run backward.// Nothing so strange in its talk,/ just words. The people/ who wrote them are the dead ones.// This here paper talks like anything/ but is only one thing,/ “birds returning.”// You can “run the movie/ backward” but “the movie run/ backward.” The movie run backward. (Robert Creeley)

20 noviembre 2008


Love. There are words voluptuous/ as the flesh/ in its moisture,/ its warmth.// Tangible, they tell/ the reassurances,/ the comforts,/ of being human.// Not to speak them/ makes abstract/ all desire/ and its death at last. (Robert Creeley)

15 noviembre 2008


La discreción no está en el simple rechazo a hacer confidencias (lo cual verdaderamente sería muy grosero, y ya el mismo hecho de pensar en eso), sino que es el intervalo, el puro intervalo que, de mí a ese otro que es un amigo, mide todo lo que hay entre nosotros, la interrupción de ser que no me autoriza jamás a disponer de él, ni de mi saber de él (aunque sea para alabarlo) y que, lejos de impedir toda comunicación, nos pone en relación al uno con el otro en la distancia y a veces en el silencio de la palabra. (Blanchot, citado por Ricardo Forster)

12 noviembre 2008


No quiero volver/ a ese lugar/ intransitable/ y escuálido donde todo parece dormido.// Quiero calor,/ dolor; sin soledades/ sentir/ alegría, a pesar de todo.// No quiero ausencias,/ ni lágrimas. No me gustan/ las madres, ni las caricias, ni los buenos entendidos:/ fortunas quietas, venturas inanimadas:/ llegar de otros lugares,/ para volver. Regresar/ a mi punto de partida,/ verterme como una jarra seca y consecuente.// No quiero seguir durmiendo/ junto a esa fuente/ que ninguna sed calma. Propongo/ vivir sin dominios, simplemente.// No tengo ganas de regresar,/ que mi santo sepulcro no pretenda esperarme. Quiero/ inventarlo a último momento,/ sin pensar demasiado, sin mucho rencor,/ cuando sea necesario. (Urondo)

10 noviembre 2008


Las rosas se asoman insistentes en el aire azul./ ¿Nos están permitidas sin traicionar la memoria?/ El recuerdo es poca cosa para tanto pasado,/ para tanta vida sobre el abismo./ ¿Es este otro vino, otro el amor?/ ¿O todo es un río solitario que deja a algunos en la orilla/ crucificados en la injusticia de la muerte temprana?// (…) Las antiguas banderas solo flamean/ en la tormenta de nuestro corazón.// Descansen en paz los compañeros/ bajo una tierra sembrada de sal,/ sobre la cual comenzamos a pelear contra el olvido. (José Luis Mangieri)

09 noviembre 2008


Estábamos en medio de la primavera democrática, con sus florcitas y pajaritos, debe hacer como quince años o más, y le pregunté a Mangieri si esa tremenda actividad que llevaba a cabo editando libros, organizando presentaciones, vinculando gente entre sí, no era una vía para canalizar una frustración: “sos un político frustrado”, creo que le dije, pensando en cómo la dictadura había echado por tierra tantos esfuerzos suyos y de gente como él. Me miró con esa sonrisa cachadora que le conocemos, entre comprensiva y resignada, y contestó: “nosotros no queríamos ser políticos, queríamos hacer la revolución”. Conocedor concreto de la calle real y del humor real de la gente como siempre fue, Mangieri no está entre los que creen que pueda pensarse una revolución comme il faut para este tiempo ni para tiempos más o menos a la vista, y quién sabe si alguna vez, pero entiendo bien la luz que se le prende en los ojos cuando pronuncia esas cuatro sílabas, “revolución”, como diciendo “a pesar de todo, no me rindo: la realidad es la realidad, pero no me van a quitar las ganas”.
“Utopía”, esa palabra que tan impunemente ha venido burocratizando la izquierda realmente existente, es tal vez la que mejor viene al caso, si por utopía entendemos un nudo en la garganta, un aleteo detrás de las pupilas, un saber sin remedio que nada en la realidad que vivimos está completo porque algo falta, y que eso que falta es fundamental, y tanto que uno no puede darse el lujo de ignorarlo, o no lo acepta, porque aceptarlo es acomodarse a una automutilación. Por más que amemos como Mangieri ama esta realidad –y la realidad que Mangieri ama es muy reconocible: las calles de algunos barrios y del centro de Buenos Aires, Corrientes entre Callao y el Obelisco, los amigos, los libros, el asado, el café con medialunas y, muy especialmente, conversar; de política o de literatura o del ambiente literario, pero conversar, como un deporte que se juega con gusto, sin excluir el chimento–, se la ama también por lo que la realidad no es y podría ser, debiera ser. “Yo no soy sin el otro”, es un modo de sugerir lo que Mangieri anda atisbando, y en ese sentido, de algún modo, hace efectivamente la revolución, la va haciendo casi en cada acto, en tanto actúa en sentido contrario al del orden que emputece el mundo: al ir cargando de temblor humano las ocasiones, al estar tan dispuesto a la comprensión como al juicio implacable, al vivir en continuo intercambio y estableciendo conexiones entre todo lo que encuentra, al poner ante todo y por encima de todo el placer de compartir. (escrito para el libro Es rigurosamente cierto, 2005)

23 octubre 2008


Creían vivir más adelante, estar/ en el centro del mundo y eran/ sombras nonatas en los sótanos/ de la historia, en los bordes/ olvidados del continente: un charqui/ impoluto y ciego como las arañas y los mudos/ y los vegetales, engañando para no estallar, guardando/ las ganas para otras oportunidades,/ aguantando hasta que llegue de una vez ese pícaro/ dedito, les ponga la sal y se los coma/ a todos. Creían/ ver la luz del mar, el rugido del tiempo. (Urondo)

21 octubre 2008


¿Cómo era el mundo no hace tanto? Podríamos imaginar que algo parecido a esta pregunta debió de cruzar las reflexiones de Rousseau hace doscientos cincuenta años, la de Max Weber luego o la de Georg Lukács. El interrogante se asemeja a la melancolía lo suficiente como para ser casi su antípoda, su exorcización conceptual. Si, como pensó Walter Benjamin, la bestialidad deshumanizadora de dominar a los hombres es un pasado que sobre todo no deja de seguir venciendo, aquella pregunta significaría más que nada descubrir en la fragilidad de la palabra la escasa presencia de las cosas, sus silábicas imposturas. Preguntarle al pretérito más próximo no es entonces nostalgia por pasados del mundo, sino un continuo resistir la cancelación de la experiencia humana: artesanía crítica puede decirse, de engarzar interpretaciones, de escuchar en la sonoridad de las renovaciones la crónica extraviada del lenguaje. (…) La pregunta por el “antes” no es entonces añoranza, sino la intención de señalar que la mirada que no rompe con la homogeneidad técnica de una lógica histórica barbarizante, no es otra cosa que dispositivo intelectual “interpretativo” de lo cadavérico, mirada que en su “asistir” a los hechos extiende lo indiferente, lo equivalente, la uniformidad total. (Nicolás Casullo)

19 octubre 2008


Tal vez lo que mejor puede hacer por uno el arte (y la literatura, la poesía) es crear situaciones en las que uno consigue ser menos boludo, puede uno dejar de agarrarse de algunas boludeces y liberarse un poco de la pavada, la pequeñez, la superstición que habitualmente acepta como “lo importante” y todo eso a lo que nos ata el apego bobo, ambicioso y medroso al Yo y a lo que el Yo hace de sí para cumplir con lo que le reclama, para darle autorización o tarjeta de pertenencia, “el mundo”. O para al menos tener alguna experiencia, momentánea, de desboludización (y no hay desboludización que no sea momentánea). El problema viene cuando uno se embelesa con lo que le ocurrió al desboludizarse y/o se aferra, como quien teme perderlo o como quien capitaliza un tesoro, y peor aun si quiere sacarle provecho y reforzar con eso el Yo, y, más todavía, lo que en el Yo es fachada que presentar al “mundo” para ser aceptado o tener algún tipo de dominio sobre él. El arte, entonces, la literatura, la poesía, vueltos sobre sí como se da vuelta sobre sí el guante, boludizan también, se vuelven su contrario: usina de producción o caldo de cultivo de pavos reales, globos inflados que en una estratósfera llena sólo de sí se bambolean admirando su estar por encima de los que entre la granulosa y sucia tierra tropiezan o se abren paso trabajando, entre contradicciones, deslices, disgustos, esfuerzos, necesidad de tomar decisión, equivocaciones, caídas y recaídas en el ridículo, humillación, obligación de contenerse, maltrato. Si fuera en ese sentido que lo decía, sería tal vez posible entonces aceptar aquello de Ponce: “cuando la cultura es vivida como un privilegio, la cultura envilece tanto como el oro”. Y recordar lo que Anselm Grün dice del hombre religioso que "actúa piadosamente para no tener que experimentar a Dios”: “en última instancia, no es piadoso sino que solamente busca en sí su seguridad y su autojustificación, su riqueza espiritual.”

12 octubre 2008


Si los años no terminarán por adueñarse de ellas –las palabras que minuciosamente fuiste–, si no terminarán un día por quedarse con ellas, palabras que solías convocar y atesorar en lugares de frontera, umbrales para sueños, tu botín de guerra. (Calveyra)

10 octubre 2008



La condición humana en el contexto de habitar el mundo, de poder emprender una historia y convivir en creación cultural colectiva, implicó la dimensión de un diálogo único. De una relación otra. De un vínculo de sentimiento e intelecto con lo trascendente. Con lo metafísico. Con la necesidad de ese absoluto que fijase las causas y la forma de los cursos: el por qué, el para qué, el cómo, cuestiones sentidas como imprescindibles a la vida. Pensar los dioses, pensar un dios más íntimo e irregresable en presencia, pensar un dios salvador, configuró para el pensamiento ilustrado el tiempo del mito, para otros el más majestuoso, sin parangón e infinito cobijo del hombre. Descifrar, en eso cósmico, que integraba como una partícula, el orden de su propia significancia y la necesidad inaudita de honrar la existencia expuso la altura de una conciencia tan in-creíble, que sólo un dios pudo otorgarla. Y ese sería el debate, o el Misterio. En todo caso, la pobreza y miserabilidad de nuestra época secular no puede arrogarse nada que esté por encima de esa respuesta primera. Se trata por eso de cuidar –aun los no creyentes– ese antiguo lenguaje sagrado con que el hombre le puso sentido, imaginación y capacidad de escucha de la zarza ardiente. Cuidarlo, más allá de que ese cuidado nos lleve a posturas que a lo mejor el pensamiento laico, científico, racionalista o progresista cuestiona, sabiendo en este tema que mucho de lo que hoy ese pensamiento letrado cuestiona o desconsidera, sería en realidad lo que importa. (Nicolás Casullo)

07 octubre 2008


El discurso que “se entiende” es por lo general un discurso que no ayuda a comprender: más bien lo contrario, entre otras cosas porque te propone un resultado, no un proceso. No es un discurso que aporte, es un discurso que aparta: te lleva a su propio lugar (su propio juego) vendiéndote la ilusión de que estás ahí, “en la cosa”, satisfactoriamente en contacto con eso que precisamente te vela. Paradojas: a más “transparencia” más pura discursividad desentendida de todo lo que no sea ella misma, atenta en todo caso, sí, a sus mecanismos para producir efectos en una audiencia o clientela, pero no, de ningún modo, a “eso” de lo que anuncia estar dando cuenta y que es precisamente lo que se le compra. Cuanto más transparencia simula un discurso, más lo que da es puro discurso que no se deja atravesar, autosuficiente, reacio a atenerse a cualquier cosa que pueda conmover la eficacia de la relación cosa-texto-lector que inventa y en que se sostiene. Y, por su parte, el discurso que “llega” y “atrapa” hace precisamente eso, atrapar: se dirige a una presa, a un objeto de conquista, no viene a intercambiar, no supone en el interlocutor un interlocutor sino una meta o un bien, es propio de alguien que no tiene nada que aprender, que no está dispuesto a aprender nada, como no sea nuevos modos de atrapar.

04 octubre 2008


Simplificar las cosas “para que se entiendan”: se puede llegar a entender sin problemas, entonces, “lo que se dice”, pero no por eso se va a comprender mejor qué es eso de lo que se está intentando dar cuenta. Al revés: se anula esa posibilidad, se la tapa, al vaciar su complejidad sustituyéndola por una fórmula engañosa. Peor que falsa, porque consuela y tranquiliza haciendo creer que se comprende, evitando el trabajo de enfrentarse a los problemas tal como reclaman ser encarados. En el mismo sentido, si, para convencer al otro, si, para ganar su adhesión, tengo que “impactar” o impresionar, si tengo que adoptar la lógica discursiva de los medios y la publicidad, todo está bien si lo que quiero es ganarlo para el mundo para cuyo sostén están diseñados la publicidad y los medios. Si, en cambio, lo que quiero es otra cosa, de qué valen los temas o la orientación ideológica de lo que estoy intentando transmitir, si apelo a la misma lógica que promueve el sistema al que me resisto y lo constituye. Si ese otro que tengo ante mi mente cuando escribo es alguien incapaz de pensar, incapaz de plantearse problemas, alguien a quien hay que tratar como un minusválido mental, no puede ser entonces un semejante, un hermano o un compañero. No me pidan entonces que escriba de esa manera, no esperen que los desprecie.

02 octubre 2008


Lo único cierto es la enorme complejidad e indecibilidad de todo esto. La única guía. Un no saber, un saber por pedazos, por pequeñas revelaciones, por instantes. Un tocar casi como lo hace un ciego las superficies, percibir a veces sus bordes, sentir que ciertas cosas le llegan de mejor modo a uno al alma y le son queribles, y que con otras jamás va a llevarse bien (salvo forzándose o fingiendo, o armándose de una trabajada paciencia), pero no ir mucho más allá de percibir los efectos y tomar nota: no explicar, no aleccionar, no generalizar, en lo posible. Ver, constatar, disfrutar, sin esperar mucho que se entienda o comparta, tratar de vivir bien, es decir, hasta donde se pueda, hacer lo mejor que se pueda en lo que de verdad es, no en lo que se quisiera que fuera o en lo que te dicen “así es”. Se trata de no dominar, de no ser muy dominado, se trata de estar ahí, acá, ahora.

01 octubre 2008


Detrás de la torre tus alas sucias de hollín, alquitrán lo que llamaban cielo, correspondes a una vieja descripción de lo que fueron estos lugares reunidos ahora en un cielo de tinta. Extintos y presentes, no quedan más en ninguna parte, dejaron de estar, no andan más por aquí, pasaron por aquí, salieron por aquí, se perdieron por aquí. (Calveyra)

28 septiembre 2008


Cosas calladas que no dices, no pueden más de calladas, no hacen más que callarse. (Calveyra)

25 septiembre 2008


Si, tal como rezan ciertas proposiciones, la función del arte fuera hacer la vida más interesante que él, entonces, hay que perder esa ilusión. Tenemos la impresión de que buena parte del arte actual contribuye a un trabajo de disuasión, a un trabajo de duelo de la imagen y de lo imaginario, a un trabajo de duelo estético, las más de las veces fallido; lo cual trae aparejada una melancolía general de la esfera artística, que parecería sobrevivirse a sí misma en el reciclaje de sus medios y sus fines. (Baudrillard)

23 septiembre 2008


Es así como el arte y el mercado del arte florecen en proporción a su decadencia: son los osarios modernos de la cultura y del simulacro./ Es absurdo decir, pues, que el arte contemporáneo es nulo y que ninguna de sus manifestaciones quiere decir nada, puesto que esa es su función vital: ilustrar nuestra inutilidad y nuestra absurdidad; más aun, hacer de esta decadencia su fondo de comercio y, al mismo tiempo, exorcizarla como espectáculo. (Baudrillard)

21 septiembre 2008


Trabajo en lo visible y en lo cercano/ –y no lo creas fácil–./ No quisiera ir más lejos. Todo esto/ que palpo y veo/ junto a mí, hora a hora/ es rebelde y resiste.// Para su vivo peso/ demasiado livianas se me hacen las palabras. (Circe Maia)

19 septiembre 2008


A imagen de los políticos, que nos alivian de la penosa responsabilidad del poder, el arte contemporáneo, con su artificio incoherente, nos alivia del dominio del sentido mediante el espectáculo del sinsentido; lo cual explica su proliferación: con independencia de todo valor estético, tiene la seguridad de prosperar en función, precisamente, de su insignificancia y su inanidad. Del mismo modo en que lo político perdura en ausencia de toda representatividad o credibilidad. (Baudrillard)

17 septiembre 2008


El arte se negó siempre a sí mismo, pero lo hacía por exceso, exaltándose en el juego de su desaparición. Hoy, se niega por defecto: peor aún, niega su propia muerte./ Se sumerge en la realidad, en lugar de ser el agente del asesinato simbólico de esa misma realidad, en lugar de ser el operador mágico de su desaparición./ Y lo paradójico está en que, cuanto más se acerca a esa confusión fenomenal, a esa nulidad en cuanto arte, más crédito obtiene, más se lo sobrevalora; hasta el extremo de que, parafraseando a Canetti, estamos ahora donde ya nada es bello ni feo, hemos cruzado ese punto sin saberlo y, al no poder recuperar tal punto ciego, no podemos sino perseverar en la destrucción actual del arte. (Baudrillard)

13 septiembre 2008


Al clarear,/ la campana repercute en las flores/ cercanas al portón del templo. (Saimu)

11 septiembre 2008


El anti-arte, en cualquiera de sus formas, pugna por escapar de la dimensión estética. Pero desde que el ready-made se adueñó de la banalidad, todo eso se terminó. Terminada está la inocencia del sinsentido, de lo no-figurativo, de la abyección y la disidencia./ Todo eso que al arte contemporáneo quisiera ser, o volver a ser, no hace más que volver a reforzar el carácter el carácter inexorablemente estético del anti-arte. (Baudrillard)

09 septiembre 2008


Hay aquí un contrasentido. La inutilidad no tiene valor en sí, es un síntoma secundario, y el arte, al sacrificar sus apuestas a esta cualidad negativa, se extravía en una gratuidad también inútil. Es un poco el mismo libreto que el de la nulidad, la pretensión de sinsentido, de insignificancia, de banalidad, testimonio de una pretensión estética redoblada. (Baudrillard)

07 septiembre 2008


La lógica de la inutilidad no podía menos que llevar al arte contemporáneo a la predilección por el desecho, inútil a su vez por definición. A través del desecho, de la figuración del desecho, de la obsesión por el desecho, el arte se desvive por poner en escena su inutilidad. Manifiesta su no-valor de uso, su no-valor de cambio, al mismo tiempo que se vende muy caro. (Baudrillard)

05 septiembre 2008


Despierta el soma/ mas no el pánico,/ hay tanto desespero en tanto pecho./ Las rutinas del día se edifican/ escondiendo este cadáver/ que rasga la conciencia desde adentro. (Marina Serrano)

31 agosto 2008


Fiat ars, pereat mundus”, nos dice el fascismo, y tal como Marinetti lo confiesa, espera directamente de la guerra la satisfacción artística que emana de una renovada percepción sensorial que viene transformada por la técnica. Tal es al fin sin duda la perfección total de l’art pour l’art. La humanidad, que antaño, con Homero, fue objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, ahora ya lo es para sí misma. Su alienación autoinducida alcanza así aquel grado en que vive su propia destrucción cual goce estético de primera clase. Así sucede con la estetización de la política que propugna el fascismo. Y el comunismo le responde por medio de la politización del arte. (Walter Benjamin)

29 agosto 2008


Lo que yo veo tal vez lo veo/ parece que el agua me mira// lo que yo siento tal vez lo siento/ el mínimo perfume me posee// lo que yo sé tal vez lo sé/ mi saber sólo es un invitado// lo que yo quiero tal vez lo quiero/ siempre miedo de lo que quiero// lo que vivo acaso lo vivo/ buscando palabras para decirlo// lo que soy acaso lo soy/ en cuanto lo nombro lo hago huir (Ludovic Janvier)

27 agosto 2008


PEPI: Ya no se habla de nadie ni de un mundo por abandonar ni de un mundo por alcanzar para terminar de una vez con los mundos - con las personas con las palabras con la miseria – con la miseria – con la miseria de las palabras. Si dijera allí hay una salida en alguna parte hay una salida lo demás llegaría. Qué espero pues para decirlo o creerlo. Afuera (mira hacia fuera.) afuera está la salida – ¿o nosotros somos la salida? ¿Por qué golpean a veces? Siempre. En forma continua. Acaso para dejar la muerte aquí adentro escondida. Eso, escondida. Para no tener que ver los desperdicios. Dónde está la ruina – la verdadera ruina, los escombros escondidos. Tengo miedo esta noche para observar cómo me pudro. Pero quién se pudre. Ellos no aguantan. Se pudren sin saberlo. Ignoran la podredumbre. La ignoran. Doy fe que la ignoran. Por eso simulan – no pueden prescindir de nosotros – creen que arrojan la muerte. Aquí entre nosotros – ¿afuera llueve? (Pipi sale corriendo y mira por una ventana y corre a la otra.) ¿Ahora qué ves? Nada. Pura oscuridad. Puro negro. Prefiero esto – donde no hay lluvia ni negro. Ni sol que moleste nunca. Pero ellos creen ser felices. O simulan. No les gusta vernos. A veces felices entre los escombros y la muerte. Pero ellos viven con los escombros y la muerte. No pueden nunca arrojar toda la muerte aquí. Es mucha. No lo saben. Y están llenos de argumentos, de noticias. Se abruman. Pero la muerte la fabrican. (Fuerte.) ¡¿O no la fabrican?! – fabrican las imágenes de la muerte./ EUSEBIO: ¿No quedó ninguna barra de chocolate?/ PIPI: (Busca chocolate adentro de las cunas.) Se lo comieron todo. No dejaron nada. (Pavlovsky, Solo brumas)

25 agosto 2008


Pavimentado de relumbrones el suelo,/ untadas las paredes de inflado eco liminar/ ruido sobre ruido en vaivén hacen acuerdo/ y perlas sin ostra madre fosforecen/ entre numerosa calle de peatones y autos lustrados, orla similar/ a toda certidumbre de eterno tiempo y durable señorío/ puro brillo decorado y luz neónica, abarrote vidriera general (Susana Cella, Entrevero)

24 agosto 2008


La vis poética, la fuerza de la poesía, deja su marca en cuanto toca. La marca de la poesía crea la semejanza entre las dos cosas mas dispares y las une en su virtud reconocible. Hay una relación entre la poesía y la pintura que no participa de la marca común de un origen común. Es la relación capital que existe entre la poesía y la gente en general, y entre la pintura y la gente en general. […] La relación actualmente capital entre la poesía y la pintura, entre el hombre moderno y el arte moderno es sencillamente esta: que en una época en que tan decididamente prevalece la incredulidad o, cuando menos, la indiferencia a las cuestiones de creencia, la poesía y la pintura, y las artes en general, constituyen, en su medida, una compensación por lo que se ha perdido. Los hombres tienen la sensación de que la imaginación es por su fuerza el poder situado a continuación de la fe: el príncipe reinante. En consecuencia, su interés por la imaginación y sus obras no debe considerarse una fase del humanismo sino una autoafirmación vital en un mundo en el que nada se mantiene salvo el yo, si es que el yo se mantiene. Visto así, el estudio de la imaginación y el estudio de la realidad llegan a parecer, purificados, engrandecidos, fatídicos. ¡Qué estatura, aunque sea estatura profética, le proporciona esta concepción al poeta! Ya no necesita ejercitar su dignidad con obras proféticas. ¡Cuánta autenticidad, incluso autenticidad órfica, le proporciona al pintor! Ya no tiene que exhibir su autenticidad en obras órficas. Debe bastarle con que aquello a lo que ha entregado su vida quede de este modo enriquecido con semejante acceso de valor. Lo mismo el poeta que el pintor viven y trabajan en medio de una generación que está conociendo la pobreza esencial a pesar de la fortuna. La extensión de la mente hasta más allá del ámbito de la mente, la proyección de la realidad más allá de la realidad, la determinación de recorrer todo el terreno, sea el que fuere, la determinación de no quedar confinados, de recuperar la excitación y la intensidad del interés, la ampliación del espíritu en todo momento, en todos los sentidos, éstas son las unidades, las relaciones, que debemos contabilizar como primordiales en este momento. No tiene demasiada importancia si estas relaciones existen de forma consciente o inconsciente. Uno vuelve a las coactivas influencias del tiempo y el espacio. Es posible estar entregado a un propósito sublime y no saberlo. Pero yo pienso que la mayoría de los hombres, cualquiera que sea su sofisticación, la mayoría de los poetas y la mayoría de los pintores, lo saben. (Stevens)

23 agosto 2008


El descenso/ hecho de desesperación/ y no consumado/ ejecuta un novel despertar:/ que es el reverso/ de la desesperación./ Porque a aquello que no podemos alcanzar, eso que/ es negado al amor,/ lo que hemos perdido anticipadamente–/ le sigue al descenso/ eterno e indestructible. (Williams)

22 agosto 2008


Nunca la derrota es solo derrota– el/ mundo que abre es siempre un lugar/ antes/ insospechado. Un/ mundo perdido,/ un mundo insospechado,/ que llama a nuevos lugares/ y nunca la blancura (perdida) es más blanca que el recuerdo/ de la blancura. (W.C.Williams)

21 agosto 2008


Cuánta épica podrá desdecir/ las multicolores luces de mentida felicidad/ los sepulcros pintarrajeados/ el agravio a la graciosa manito/ a la pelota de trapo/ a los andrajos revueltos/ en la cama de papel/ juntamente merodeando/ manito, pelota, andrajo/ barro, potrero y umbral/ entreverados cachorros en las bolsas de arpillera/ ifigenias, jesucristos, perritos a la perrera. (Susana Cella, Entrevero)

20 agosto 2008


Desojado, en la moledora con esclavos/ te estás perdiendo,/ de vista te quedás/ en el bracito de río, riachuelito/ miniatura donde lo disperso en el aire es sólido. (Susana Cella, “Requecho”, en Entrevero)

18 agosto 2008


Lo jodido con esta agua corriente/ es que ella cava en nosotros hasta/ el puro hastío el insondable silencioso hastío/ un festín para eso que uno llama alma/ por defecto porque el alma es ese defecto/ que hace hablar que hace esperar y/ que hace mirar sin ver la nada (Ludovic Janvier)

17 agosto 2008


Como si al sacarse un par de zapatos embarrados alguien creyera que se ha librado de la humedad y la suciedad sin siquiera ocurrírsele que, a través de las medias y aun de las plantillas de esos mismos zapatos, se han colado el agua, la tierra, las porciones de microbios, y que han penetrado, antes de que tenga tiempo de ir a lavarse, por la misma razón de deshacerse esa mugre, las plantas de los pies, en la carne, pasando más allá de la piel para seguir hasta calar en los huesos, el resto, que no por menos grueso que la capa de barro inicial sino, al contrario, por mucho más fluido e impalpable, fácilmente se abre camino para adentro. (Susana Cella, Entrevero)

16 agosto 2008


Certeros y potentes olvidaron/ las mudanzas de los tiempos/ los precarios andares de los hombres/ la sospecha y la emoción de cada día/ eventual de hábito y vacilante compañía,/ el origen del cruce/ el tributo al azar,/ la venturosa línea del horizonte lleno/ y sin manos en la masa/ divagan el camino escaso/ de magníficos mojones desprovisto. (Susana Cella)

15 agosto 2008


¿Para el espíritu?: la máxima ferocidad/ de una aristocracia con la mágica/ ferocidad de una bondad./ Con el desamparo y la contra-humillación. (Madariaga)

14 agosto 2008


El fulgor no es luz que se propaga/ Como el aura sólo arde/ en torno del cuerpo que la emana// Inútil por lo tanto/ el magro esfuerzo de retacearle/ a un cuerpo que aun en ceniza/ no es sino brasa siempreviva,/ el aura para sí conquistada/ a fuerza de pura pasión indomable. (Susana Cella)

13 agosto 2008


Rescatar las palabras, incluidas las "viejas palabras" (y sobre todo "las viejas palabras"), sin apegarnos supersticiosa o idolátricamente a esas u otras palabras, no importa si viejas o nuevas: condición para pensar lo político de aquí en adelante y actuar en consecuencia. Y no sólo lo político.

12 agosto 2008


Piensa en tus muecas de loco entre tus paredes/ en tu pasión de niño castigado por hacer nada/ en la vergüenza de tu nombre vergüenza de hablar/ en tus alaridos de rabia en dirección del mundo/ en tus largos pedos las noches de contrariedad/ en el desespero de jamás llegar a ser tú mismo/ en todos esos fracasos pinga en mano bellamente asombrado/ en los hombres evaluados de reojo todo el encono/ en tu deseo de morder a veces en carne viva/ en tus sobresaltos de miedo al menor ruido en el silencio/ en tus adioses de cobarde a las mujeres abandonadas/ en tus injurias en secreto a los contradictores/ en los bichos machacados en tus patadas al perro/ en tus paradas frente al espejo murmurando pobre huevón/ entonces suavecito con el ángel eh suavecito (Ludovic Janvier)

11 agosto 2008


Porque el viejo fascismo, si bien a través de la degeneración retórica, distinguía; mientras que el nuevo fascismo –que es totalmente otra cosa– ya no distingue, no es humanísticamente retórico, es norteamericanamente pragmático. Su fin es la reorganización y la homologación brutalmente totalitaria del mundo. (Pasolini)

09 agosto 2008


El mal existe. No me gusta esa palabra, preferiría no usarla, pero no encuentro otra que encaje mejor con “eso” que no sólo efectivamente existe sino que, además de importante, es insoslayable: ahí está. Algo, una fuerza, digamos, una potencia, un germen que se asienta en las almas y las domina, las orienta, las empuja en cierta dirección y les hace sentir que eso que les sugiere al oido las convertirá en entidades superiores, por encima de la vulnerable condición humana. Los adolescentes que en Resistencia salen en 4 x 4 a “cazar pobres” para cagarlos a cinturonazos, filmar la hazaña y subirla a la web, las patotas de la Juventud Cruceña moliendo a patadas a los indios por ser indios, o humillándolos al obligarlos a desvestirse ante una multitud excitada por el espectáculo, igual que los chicos de la Liga Patriótica que acá, durante la Semana Trágica, se divertían matando o torturando a anarquistas y judíos, o la cacerolera de Santa Fe y Coronel Díaz vociferando que “a esa montonera hay que matarla”, o el promisorio heredero de la aristocracia alemana que, al ingresar a la juventud nazi, en La caída de los dioses, anunciaba haber ganado el derecho a hacer lo que quiere, como quiere y sin que nadie le pueda poner límites.
Los odio, no hace falta aclararlo, los odio más de lo que podría odiar a cualquier otra clase de personas. Mejor dicho: más que a ellos mismos, odio la facilidad con que se dejan atrapar por eso que sólo puedo llamar “el mal” y con que ceden ante el mal cualquier posibilidad de hacer uso de algunas facultades que su propia condición humana les dio. No hay placer más alto e irreemplazable ni experiencia más completa que destruir, humillar o producir sufrimiento a quien es diferente (en lo que sea: raza, clase social, tribu urbana o nivel económico). No sólo eso es lo que propone el mal: lo ofrece servido, al alcance de la mano. Realmente nos lo ofrece y lo que ofrece no es de ninguna manera poca cosa: la posibilidad de ser Dios. Por un rato inolvidable e inmortal, ser Dios: poder aniquilar a los otros no sólo sin culpa sino con orgullo y satisfacción por haber alcanzado ese lugar divino, a cargo de las vidas y las muertes, sentirnos voluptuosamente capaces de hacer lo que nos venga en gana con el disponible cuerpo ajeno, satisfacer la necesidad de mostrarnos a nosotros mismos que podemos violar más de una ley sagrada sin castigo ni culpa y de manejar a nuestro arbitrio ciertas carnes y ciertas almas, poder gozar la sensación de estar exentos de las interdicciones al crimen que fundan la cultura (Freud). Es un lugar tentador y fascinante, por absoluto y pleno, en cierto modo envidiable; y, como en todos los casos, acceder a esos lugares tiene un precio: qué abandonar, qué dejar de lado. Porque siempre se renuncia a algo, y uno, dotado al fin y al cabo, según se dice, de libre albedrío, decide siempre a qué renuncia para acceder a qué, hasta donde se lo permita su capacidad intelectual, los condicionamientos del ambiente en que se mueve y/o los valores que le inculcaron o con los que se identifica. Estar por encima, sín límites, haciendo lo que a los demás les está vedado, situarse más allá: no acceder a sentirse salvajemente dioses, cuando esa posibilidad se presenta, puede equivaler casi a dejarse morir, a convertirse en una pura nada. ¿Será por eso que lo hacen, de tan acosados que se sienten por la evidencia de ser pura nada? Tiendo a pensarlo, pero mejor no simplificar: por el motivo que sea, lo hacen, y nada me resultaría más placentero que reventarles la cabeza, hacerles probar su propia medicina, que pidan perdón lamiendo el suelo y comiendo mierda un minuto antes de recibir el escopetazo que esparza infinidad de partículas de sus podridos cerebros por las paredes y el piso. Es otro de los efectos del mal: nos contamina, es contagioso y ahí es donde tienen que entrar los sistemas de resguardo y decir “no, pará: acá lo que corresponde es justicia”. Y no porque ellos, la soberbia lacra, no se merezcan esas maldades y otras que uno imagina, sino porque engancharse en la embriaguez en que nos sume esa fantasía justiciera nos limita y empobrece tanto como quedan empobrecidos ellos y, sobre todo, porque entre la fantasía que promete los goces más plenos y el acto que la realiza hay una instancia a la que no voy a renunciar, porque ahí se juega la vida que quiero. Quiero decir: no se trata, al fin y al cabo, de darme el gusto. Nunca se trató de eso.

08 agosto 2008


Hasta 1946 intentaba saber para estar en disposición de poder. Luego me di cuenta de que estaba haciendo un camino falso. Pero quizá no haya más que falsos caminos. Es necesario encontrar la mala ruta que nos convenga. (Beckett)

02 agosto 2008


Las necesidades creadas por el viejo capitalismo se parecían mucho a las necesidades primarias. Las necesidades que el nuevo capitalismo puede crear son total y perfectamente inútiles y artificiales. He ahí por qué, a través de ellas, el nuevo capitalismo no se limitaría a cambiar históricamente un tipo de hombre sino la humanidad misma. Cabe añadir que el consumismo puede crear "relaciones sociales" inmodificables, o bien creando, en el peor de los casos, en lugar del viejo clérigofascismo un nuevo tecnofascismo (que podría realizarse sólo con la condición de que se le llamase antifascismo), o bien creando como contexto de su propia ideología hedonista un contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo, de falsa realización, es decir, de los derechos civiles, que en realidad es lo más probable. (Pasolini)

01 agosto 2008


Increíbles poetas entre nubes de sangre/ Salvando a medias la verdad, dejando el resto/ A la convicción del crimen general/ Como un error que debe soslayarse. Cómo/ Consiguió la belleza aislar las rosas,/ Construir un recluso jardín incorrupto/ Y dar materia a este cantor eterno./ Pero la estúpida crueldad y el martirio/ No fueron cosas transitorias ni objetos irreales/ Que pueden apartarse como una falla terrestre,/ Una fractura en la roca, un paso en falso en el mundo./ Aquí están todavía, no en el mito/ Y a su manera se empeñan en dar música./ Las cuerdas siguen sonando en medio de la masacre;/ La vida corporal de esta madera finamente curvada/ Es aceptada como un triste conocimiento./ El laúd rescata un engaño hasta el fin de los tiempos. (Giannuzzi)

29 julio 2008


Desde los remotos orígenes de la cultura, las palabras de los humanos se han afanado por encontrar el camino directo y sin tropiezos al orden de las cosas; han buscado con insistencia la verdad en el decir y la correspondencia entre el nombre y lo nombrado. Tal vez la cultura, nosotros, no seamos otra cosa más que el producto de un fracaso, la extraordinaria y al mismo tiempo desoladora convicción de una imposibilidad: nada es igual a sí mismo, las correspondencias se disuelven mientras se multiplican las significaciones. Y de allí ha nacido una paradoja: soñamos, desde siempre, con articular el nombre apropiado, con encontrar el camino que nos regrese al hogar perdido en el comienzo de nuestra travesía por el tiempo y el lenguaje; y ese sueño desiderativo se ha convertido en energía y movimiento, en acción y transformación de nosotros mismos y del mundo. Nacidos de una carencia no hacemos otra cosa que buscar modificar nuestras circunstancias. (Ricardo Forster)

27 julio 2008


“Si me apuran, digo que Walsh es mejor que Borges”: Viñas, por supuesto. Si a mí, en cambio, me apuran, diría lo contrario, pero solamente si me apuran, sinó me cuidaría mucho, y no por precaución ni afiliación a la ideología de la tolerancia y la ecuanimidad: me cuidaría para dejar que funcionen las mediaciones y las relativizaciones necesarias, para no taparlas con ningún efecto inmediato. “En qué es mejor”, preguntaría primero, por ejemplo, o “para qué”, “en función de qué necesidades o preferencias”, “con qué escenario de fondo” (si por escenario se entiende una trama de intereses y conflictos). Dicho lo cual, si lo pienso, en ciertas condiciones también yo diría que es mejor Walsh, depende quién me apure, o, mejor, en respuesta a qué. O dónde y cuándo, y a propósito de qué. Lo que cuenta, en todo caso, es que no dijo Viñas que Walsh es mejor que Borges desde cualquier punto de vista, dijo que lo diría si lo apuran. ¿Estaba pidiendo que lo apuraran o que no lo hicieran? Más lo primero que lo segundo, seguramente, pero lo segundo también, o al menos lo puedo leer como si así fuera: una cosa es proferir afirmaciones bajo apuro y otra hacerlo sin que pese esa sombra. Y especialmente si entendemos que “apurar” no es sólo “apresurar” o “urgir” sino también “apremiar”, “hacer perder la paciencia”, más aun con la entonación de raigambre criolla que tan bién supieron explotar Viñas, Borges, Jauretche y Perón.
Interesante noción la de hablar en situación de apuro, y productiva. Al menos para considerar mucho de lo que se dice y circula en el campo literario (y otros). ¿No habrá sido apurado que Borges dio como ejemplo de literatura esencialmente argentina un poema en que Banchs habla de ruiseñores u otorgó el título de mayor poeta de este país a Ezequiel Martínez Estrada? Si lo primero se ve, porque prácticamente está explícito, como una operación contra localismos, criollismos y nacionalismos (y, en el fondo, un reclamo: “déjenme de joder, dejen que escriba lo que escribo”), en lo segundo bien puede entreverse una jugarreta casi sucia para desmerecer la obra ensayística de M.E., y, de paso, arrojar un manto de desdén sobre la más notoria poesía que se estaba escribiendo por esos años, en una muy borgiana jugada, no más británica que compadrita, y que ahí sigue en estos días opacos practicándose, como una norma sagrada, disponiendo qué es o qué no es atendible, ante una tropa de necesitados de saber contra quién se la agarra ahora Fogwill para saber qué les conviene pensar.
No es que una cosa sea mejor que la otra (hablar apurado o no): son distintas, y es lo bueno que tienen. Son dos zonas de uno las que hablan en cada caso, distintos modos que tiene uno de relacionarse con las cosas y las letras, por ende de valorarlas. ¿Habría entonces que aplicarle a lo que uno dice un cartelito, “esto lo estoy diciendo apurado”, “esto sin apuro”? Todo dicho o todo escrito viene en mayor o menor grado cargado con las circunstancias en que fue expresado, y no es secundario (tampoco indispensable, aunque a veces sí muy conveniente) tener en cuenta esa carga. Hacerse cargo de esa carga. ¿No es posible leer textos por lo que en sí tienen para mostrar, desatendiendo las circunstancias? Sí, poesía, lógica, matemática (y no siempre). No, en cambio, o casi nunca no, lo que se escribe o reflexiona sobre literatura, o sobre política: dos campos de reflexión que, vaya a saber por qué cosas que me estarán pasando, me resultan cada vez más parecidos, o análogos. ¿Quién habla cuando habla? ¿Desde dónde habla? ¿Qué oculta en ese hablar, qué está dando por supuesto? Tan importante al menos como tener muy en cuenta, en todos sus detalles y recovecos, qué es lo que por sí mismo se despliega y “habla en nombre de nadie” en esa articulación de frases que constituyen una escritura, no importa si materializada en papel o en bytes, o simplemente circulando, de una boca a un oido o a varios, por el aire.

26 julio 2008


El futuro de la religión es, en realidad, nuestro único posible futuro. Los problemas ecológicos y sociales se han vuelto hoy tan complejos que, como decía Heidegger, sólo un Dios nos puede salvar. Yo agregaría que sólo un Dios relativista, no absoluto, y tal vez ni siquiera único. Para mí habrá un futuro, y por lo tanto también habrá una posible transformación social, un auténtico acontecimiento histórico, si hay en la humanidad un auténtico comportamiento religioso. Pienso en el principio del cristianismo, la caridad; no en el dogma, no en las doctrinas de la Iglesia, que únicamente pueden contribuir al desencadenamiento de las guerras de religión. (Vattimo)

25 julio 2008


Aspera, despareja, escombrosa, incierta, incognoscible, ajena, traicionera: la tierra, tu casa, tu propia carne que marcha hacia la pudrición. Te tocó vivir en ella como si fuera el único paraíso que te puede ser dado, y lo es. Pero, animal de deseo, te rebelás, animal de palabras, querés que las cosas no sean lo que son, peleás, imaginás, planeás, hasta que te reventás contra la piedra de lo real, o el mal de las alturas te tira abajo o el sueño se disuelve, como cualquier sueño, y a caminar otra vez, y a amar ese único mundo en el que estás y estarás, hasta que el ángel o el demonio te toquen otra vez y vuelvas a negarte, a renegar y comprobar la dura consistencia de la materia. Ella, la tierra, tu carne, tu casa, te reclama eso, para ser lo que es: siempre distinta, siempre enemiga de sí misma, otra, como siempre vas a ser otro vos.

24 julio 2008


Kleist es un idealista y, como todo idealista, exigente e implacable” (leído en un prólogo a La marquesa de O…). En ese sentido del término –no el filosófico, sino el corriente: alguien que se aferra a grandes ideales ("verdad", "fraternidad", "autenticidad", "libertad", "justicia", "plenitud", "amor al próximo") sin atender a las vulgares circunstancias ni valorar la sabiduría de habitar lo incierto e imperfecto–, ser “idealista” no es solamente erróneo, sino peligroso, y no únicamente para uno mismo. Te aisla del mundo real y te niega por lo tanto la posibilidad de moverte en ese mundo, te limita las posibilidades de pensar y percibir al decartar cualquier relativización, te embarga con cierto tipo de estupefaciente espiritual del que es muy difícil soportar después la abstinencia. A partir de ahi, puede fácilmente volverse una necedad que lleve al despotismo, la injusticia y/o el crimen: generalizado en los años 80 a través de dos flancos convergentes –por un lado, como semilla de estrechez totalitaria y desvarío, por el otro porque ser visto como idealista o algo así empezó a connotar otro adjetivo: pelotudo–, el rechazo a asumir ese modo de situarse ante el mundo sigue vigente, para bien y para mal. El problema es cuando lo que era un necesario reparo, un recaudo contra los cantos de sirena del narcisismo, se vuelve una forma de censura o represión, una indiferencia programada, un cinismo autoprotector. Ahogar cualquier posibilidad de que se haga escuchar el pequeño idealista que a uno se le activa cuando ciertas situaciones y ciertas experiencias le tocan el alma es tan bobo o empobrecedor como dejarle que tome el mando y nos programe todo lo que uno tiene que pensar y sentir.

22 julio 2008


Creo que, en muchos aspectos, la pasión es un modo de enfatizar la presencia, y por lo tanto una especie de comportamiento “metafísico”, como lo llamaría Heidegger. Naturalmente, no deseo una vida sin pasión, pero me parece que forma parte de la espiritualidad humana cierto modo nostálgico de mirar las pasiones. Pienso en los versos de Hölderlin tan citados por Heidegger: “Sólo en ciertos momentos soporta el hombre la plenitud divina./ Un sueño de ellos es luego la vida”. (Vattimo)

21 julio 2008


Cuando uno/ quedando a oscuras no comprende nada/ de lo que pasa aquí, en las relaciones/ entre el mundo y las cosas, el orgullo,/ lucidez y piedad se desmoronan/ como buscando un sitio que responda/ al sueño que merecen/ y justifique lo que se ha perdido./ Uno comprueba entonces/ sin júbilo y sin pena, pero sí/ con un poco de paz bajo la frente/ que el lugar del sentido está en el centro/ de lo que somos, una/ especie de retorno a la primera/ interrogación, una/ vuelta sosegada hacia el asombro. (Giannuzzi)

20 julio 2008


De los contrarios, el que conduce al nacer se llama guerra y discordia; el que conduce a la aniquilación se llama concordia y paz (Heráclito de Éfeso)

17 julio 2008


La derrota es mucho más que un reconocimiento de los límites de la lucha, es la renuncia definitiva a nuevas batallas, la despedida de todo aquello por lo que se ha peleado. Conlleva, incluso, la renegación de los objetivos sostenidos. Los derrotados se arrepienten no sólo de sus propias acciones sino incluso de aquello que los motivó a realizarlas. En esto consiste la derrota, porque se puede revisar el camino recorrido y los abismos a los cuales uno se asomó sin por ello renunciar a seguir caminando. (Silvia Bleichmar)

13 julio 2008


No nos espera nada, ningún futuro promisorio o que al menos te dé un poco de aliento, no te hagas ilusiones, no estés pendiente de eso, es perder el tiempo y gastar energía mental para nada. No hay ninguna estrella anunciadora de venturas en el horizonte, aunque tampoco es el abismo o la catástrofe lo que se anuncia, o más padecimiento y aguantarse apretando los dientes. Parecería, a primera vista, que hay más probabilidad de esto último, pero lo único seguro es que nada se puede asegurar: puede ser una cosa o la otra, o ninguna de las dos. No importa. Esa es la cuestión: no importa. La fuerza, la confianza, la mayor o menor cuota de fe que uno pueda encontrar no está en lo que a uno lo estaría aguardando ahí adelante sino en el propio trabajo, la sensación más o menos firme de que uno está haciendo lo que hay que hacer hasta donde puede, la decisión de no engañarse, la fidelidad a algunas cosas fundamentales, tener una idea básica de qué es lo que realmente uno quiere, la conciencia de las propias limitaciones y algún conocimiento del terreno. ¿En las cuestiones de la vida personal o en lo político? En los dos.

09 julio 2008


¿Hacer otra política entonces? Hacer otra y hacer esta. Hacer otra, haciendo esta. Renunciar a hacer esta para hacer la otra, es suicidarse o conformarse con admirar la impecable encarnación de una verdad incontaminada que le devuelve a uno el espejo. Hacer sólo esta, sin tener en cuenta la otra, es resignarse a que todo sea a fin de cuentas la repetición de lo mismo, aceptar el juego no porque no hay más remedio sino porque uno no quiere complicarse la vida. Ni ingenuos por ignorar las limitaciones que imponen las condiciones reales, ni ingenuos por no ver qué bulle detrás de esas condiciones reales, qué implica dar por sentado que lo que parece es tal como parece, que no hay ninguna otra cosa ahí.

08 julio 2008


Ciertas obras, cierta poesía, que voy a llamar “de vanguardia” nada más que porque prescinden de la protección de la tropa y se lanzan solas al descampado, sin que ningún código alcance para saber a qué van: Beckett, Vallejo, Pavlovsky, Coltrane, Elliott, el último Gelman, Lamborghini el viejo, Tarkovski, cierto Favio, Reygadas, Bustriazo, Oliva, Pessoa, Michaux, Angelopoulos, quizá Buñuel, algo de Godard, Van Gogh, Berni, Celan, Bacon. Modos de la irrupción de algo que no encuadra, que rompe el cuadro y despoja de significaciones acostumbradas a lo visible, que interroga por pura fuerza del acontecimiento inexplicable, material (pero de una materia con sentido, cierto que inabarcable, informulable, pero potente, quizá por eso mismo). Descascaramiento de la fachada burguesa que uno acepta como “el mundo” para subsistir con un mínimo de comodidad y sin ser demasiado asaltado por la angustia. “Burgués” dicho en el sentido en que lo usa Pasolini cuando habla de una “irrealidad burguesa”: no es sólo ocultamiento del conflicto de clases, es también, y sobre todo (e incluyendo el conflicto de clases, y al servicio de ciertos intereses de clase), el ocultamiento del espesor, la contradictoriedad y la intensidad despareja, corruptible y sucia de la vida, incluyendo en la vida a la muerte, claro. Un vivir en la veladura, de la veladura, para la veladura. “Sólo brumas” se llama la obra de Pavlovsky: la niebla espiritual o verbal o mental que se interpone, acolchona, hace de la vida una vida parcial, una representación tolerable de la vida, mentirosa, administrada. Burgués, desde esa perspectiva, es lo que no se anima a raspar la superficie, la resistencia a raspar. No ver, no hablar, no oir: hacer como que se ve, que se oye, que se habla, porque de lo contrario no podríamos entendernos. De no entendernos se trata, de renunciar a entendernos para acceder a “otra cosa”, que compartimos pero que no nos podemos comunicar. El acontecimiento artístico o poético, cuando se asume así, es ya mucho más que estético, sin dejar de serlo ante todo: es de algún modo religioso y místico, es –como se decía en los viejos tiempos– “existencial”, y es, por supuesto, y tomando con mucho cuidado esa palabra, político. La entrevisible posibilidad de otra política. Desalienada, no por una imposibible disolución de la alienación sino por una capacidad muy consciente y concreta de hacerse cargo de ella. No realizable, seguramente, como política práctica, pero presente como oscuro magnetismo de fondo, referencia, alerta ante cualquier tentación de engañarse en el embobamiento de lo que parece inmediato.

06 julio 2008


¿De qué se trata todo esto? ¿Qué están tratando de decirme? ¿Cómo debo entenderlo? Preguntas que hay que descartar en casos como este (aunque nunca es posible descartarlas del todo, por suerte, lo que aumenta la riqueza contradictoria de la experienca). Aguantar es lo que corresponde. Soportar, asistir, hacerse cargo, “gozar” quizá. No hay continuidad, no hay causalidad, no hay secuencia: actos, momentos, irrupciones, acontecimientos, tan verdaderos en su artificialidad como inexplicables, y, en eso, poéticos. En cierto modo, cierta vanguardia de los 50 y los 60 (y, sobre todo, la que viene de Beckett) anticipa la posmodernidad, o es su modelo. Nada que explique nada, nada que aspire a constituir relato: unidades rotas o fragmentos en contigüidad incierta. Pero no es posmoderno eso que se vive ahí, ante los oidos y los ojos, no al menos en el sentido habitual que se le da a “posmoderno”: lejos de cualquier evasión u ocultamiento del horror y el crimen, de la precariedad y la muerte, lejos de cualquier coexistencia sin conflicto y cualquier consideración displiscente, es eso –crimen, horror, muerte, precariedad, absurdo– lo que habla ahí, más desnudo que nunca, sin que sepamos nunca del todo qué quiere decir: se dice a sí mismo, y en ese decirse nos pone ante la situación decisiva: ¿nos dice?

05 julio 2008


Es una obra sobre la brumosidad de lo cotidianeidad./ La monstruosidad de lo cotidiano. Lo cotidiano de lo monstruoso./ Esta obra […] nos lleva por la maquinaria rítmica de los personajes que se muestran comunes, reconocibles, pero envueltos en una bruma que los transforma en excepcionales./ […] Nos invita a recorrer lo macabro de la cotidianeidad en un mundo de indiferencia, y en un país donde las circunstancias socio-históricas parecen marcar que lo macabro es tan cotidiano como los 25 niños que mueren por día en la Argentina por causas evitables. Dejando momentáneamente el juicio, este recorrido es posible. (Del programa de Sólo Brumas, de Pavlovsky, con dirección de Brisky)

29 junio 2008


La expresión de que no hay nada que expresar, nada con qué expresar, nada a partir de qué expresar, ni poder para expresar, ni deseo de expresar, junto con la obligación de expresar. (Beckett)

27 junio 2008


Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. (Chejov)

26 junio 2008


Eso que estaba ahí, a/ la espera, el paraíso,/ no estaba, o ya es-/ tuvo (brilló): gruesa es/ la tierra, áspera es,/ escombrosa: ahora, en/ el tránsito.

25 junio 2008


¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?/ ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?/ ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información? (Eliot por Borges)

23 junio 2008


El infinito ciclo de las ideas y de los actos,/ infinita invención, experimento infinito,/ trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;/ Conocimiento del habla, pero no del silencio;/ Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra./ Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,/ toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,/ pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios. (Eliot por Borges)

22 junio 2008


“Un problema insoluble y peligroso aparece cuando hablan y gobiernan sólo con la poesía de los héroes” (Morales Solá). Quizá sirva la frase para estudio y análisis de algún scholar fabricante de papers, producto no faltante en góndolas librescas, de scholars a los que la historia no les interesa, ni la política, mucho menos el destino del país, para no hablar de los condenados de la tierra, a los que precisamente, sólo que con disimulo, condenan también, mientras silenciosamente, porque hay gente impresentable a la que no van a salir a alabar, anhelan que haya cualquier cosa –preferentemente prolija y elegante, según lo que por tales términos entienden, y que los deje hacer fachadas de pensamiento-, de arte, de lo que sea, despolitizados, así parecería pero curiosamente, siempre portando, en elecciones y realizaciones, un matiz, más desembozado o disimulado, según el caso, no otra cosa que la pincelada o el grafo fascista, sus apologías y rechazos. Esto no es una digresión, el señor Morales podría considerarse como el que dice lo que otros callan o dicen menos. (Susana Cella)

21 junio 2008


Buscando algo/ no sé bien/ en un país/ que no se sabe. (El solicitante descolocado)

20 junio 2008


Me detengo un momento/ en el país de los países/ de las maravillas/ la izquierda es la derecha/ lo blanco es negro.// –Es éste el país/ equívoco del equívoco/ de los equívocos/ pregunté.// –No obstante/ trata de dar/ los pasos necesarios// y salgo/ y entro// pero no sé/ si estoy entrando/ estoy saliendo// y hay que bajar/ para subir/ y si es que sube/ baja// y salgo/ y entro// y doy tres pasos/ adelante/ y estoy atrás/ y atrás/ se está adelante// y nunca/ vuelvo al mismo lugar. Nunca/ pero se vuelve/ siempre/ siempre/ y salgo y entro y salgo y entro// con la cabeza/ del juglar/ a la que el sol/ golpea y/ golpea (El solicitante descolocado)

19 junio 2008


Esta hora donde la flor se mustia,/ cercada de prodigios arcaicos/ y de consumaciones ulteriores,/ parece no real./ Sino el signo/ donde se alude/ al esplendor de una derrota.// Flor, matriz de una inseminencia/ vesperal,/ germinación en la extinción,/ madre de lo perdurable: la totalidad/ en el tiempo ¿para qué?/ El tiempo no te ampara, sin embargo,/ en tanto tú,/ como el Fénix mueres/ y renaces./ Y en esta hora, hombres corroídos/ del sueño de tu ser: alucinados,/ se sobresaltan en el pensar,/ en la perpetración de aleves/ masacres de conjeturas y de acción/ que llamamos,/ con furia y consenso/ (vergonzantes quizá)/ vida. (Aldo Oliva)

18 junio 2008


Una mezcla de irresponsabilidad y de milenarismo de ocasión sustituyó la confianza colectiva. “Nueva derecha” decimos ahora. Lo decimos para nombrar una serie de posiciones que se caracterizan por pensarse contra la política y contra sus derechos de ser otra cosa que gestión y administración de los poderes existentes. Una derecha que reclama eficiencia y no ideología, que alega más gestión que valores –y puede coquetear con todo valor–, que invoca la defensa de las jerarquías existentes aunque se inviste miméticamente de formas y procedimientos asamblearios y voces sacadas de las napas prestigiosas de las militancias de ciclos anteriores. Esa derecha impugna la política como gasto superfluo y como enmascaramiento, pero es cierto que la impugna con más dureza cuando la política pretende intervenir sobre la trama social. (Carta Abierta/3)

17 junio 2008


"Y ese chico de dieciocho, diecinueve años, en las inmediaciones de la quinta de Olivos, caceroleando, con un cartel que decía pocas y despreciables cosas sobre Montoneros, ese chico, ¿tendrá la más vaga idea de lo que hace? ¿Por qué tengo la obligación de pensar que es un golpista destituyente? ¿Y si sólo es un boludo? ¿Y si no es un boludo y es, lo que creo, un irresponsable que ejerció su voto por primera o segunda vez, y las instituciones le importan un bledo, y por lo que digo, mucho menos su voto?" En esto que apuntó Mario Arteca veo una buena descripción del tipo de sujeto en que se encarna el concepto de "Nueva Derecha". O en esto: "¿No serán personas incapaces de pensar más allá de su falta de audacia en imaginarse una vida diferente, sin rituales ni saltos más allá de amantes ocasionales? ¿Otra vez las derrotas personales quieren suplantar una vida sin (a)tributos por la solución mágica del aburrimiento? Tal como se ve, el 2001 dejó una enseñanza aún peor que el desmanejo de una crisis: que los gobiernos pueden caer por intereses particulares (lo del corralito, en definitiva, fue eso, no jodan)".

16 junio 2008


Algo ha sucedido en los vínculos entre las palabras y los hechos: un disloque. Los símbolos han quedado librados a nuevas capturas, a articulaciones contradictorias, a emergencias inadecuadas. Ningún actor político puede declararse eximido de haber contribuido a esa separación. […] Las palabras heredadas suelen pronunciarse como un acto de confiscación. Cualquier cosa que ahora se diga vacila en aportar pruebas de su enraizamiento en expectativas sociales reales. Parece haber triunfado la “operación” sobre la obra, el parloteo sobre el lenguaje. (Carta Abierta/3)

15 junio 2008


El muerto no ocupa sitio ya./ Deja el espacio libre a otros./ Sagrada escoria,/ no recibe ninguno de los homenajes./ Su rumbo no se sabe./ Nadie lo daña ya./ De nuevo es la criatura.// Aguarda bajo el polvo/ de Dios./ No opinar lo esclarece./ Es ahora semejante/ a los niños, las flores. (Fina García Marruz)

14 junio 2008


Has puesto a todo el mundo en trance de pedir excusas, de preguntarse el pecho./ Queremos ser como tú, dicen el escolar ingenuo y el involuntario cínico./ ¡Ser como tú, y después el cine, la cama, la cafetería!/ Balas de letras dan a tus matadores./ Se envalentonan en verso libre./ Profieren amenazas desde la butaca, la cogen con los otros, echan cortinas de humo./ Porque en realidad nadie quiere verse en el espejo./ Porque ya no se puede aguantar ni la propia literatura./ Porque ya nadie puede creer que estaba engañado./ Porque no se puede soportar la firmeza de tu rostro. (Fina García Marruz)

13 junio 2008


No tengo/ vida interior: afuera/ está todo lo que amo y todo/ lo que acobarda.// No tengo/ vida interior: tengo/ el gusto, un aire/ que me viene de afuera.// No me llega/ de lejos, sino de cerca,/ de ahora,/ y del recuerdo del presente.// La vida siempre/ me rodea, va porfiando vivir. (Urondo)

11 junio 2008


Con usura ninguno tiene su hogar de piedra sólida/ pulido cada bloque y bien dispuesto/ de modo que el diseño pueda velarle el rostro/ con usura/ ninguno un Paraíso pintado en las paredes de su iglesia/ harpes et luthes/ ni sitio en que una virgen reciba su mensaje/ y el halo se proyecte en la incisión,/ con usura/ ningún varón Gonzaga alcanza a ver sus concubinas y herederos/ ningún cuadro se pinta para que dure y acompañe/ sino para venderlo y vender pronto/ con usura, pecado abominable/ es vuestro pan cada vez más un trapo viejo/ seco como el papel es vuestro pan/ sin trigo montañés, ni harina firme/ con usura, el trazo se hace grueso/ con usura, no hay límites precisos/ ninguno encuentra dónde asentar su morada./ Se aparta al tallador de piedra de su piedra/ se aparta al tejedor de su telar/ con usura/ no llega lana hasta el mercado/ no dan ganancia las ovejas con usura./ Usura es una peste, usura/ mella la aguja entre los dedos de la joven/ arruina la destreza del que hila. Pietro Lombardo/ no surge por usura/ Duccio no surge por usura/ ni Pier della Francesca; un Zuan Bellin’ no surge por usura/ ni fue pintada “La Calunnia”./ No surge por usura Angelico, no surge Ambrogio Praedis,/ no se erige una iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit./ No surge por usura St. Trophime/ No surge por usura St. Hilaire,/ la usura pone herrumbre en el cincel/ herrumbra el artificio y el artífice/ carcome cada hebra del telar/ ninguna aprende a hilar con oro sus tramados;/ el azur muestra un chancro por usura, el carmesí se deshilacha/ no encuentra el esmeralda ningún Memling/ la usura mata al vástago en el vientre/ aplaca el galanteo del muchacho/ trajo parálisis al lecho, yace/ entre la joven novia y el esposo/ contra naturam/ Han infestado Eleusis con sus putas/ cadáveres se aprestan al banquete/ movidos por la usura. (Pound por Crotto y Zaidenwerg)

10 junio 2008


Y los días no están lo suficientemente llenos/ Y las noches no están lo suficientemente llenas/ Y la vida se pasa como pasa un ratón por el campo/ Sin agitar la hierba. (Pound por Zaidenwerg)

09 junio 2008


Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra/ Con bien cortados bloques y dispuestos/ de modo que el diseño lo cobije,/ con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia/ harpes et lutz (arpas y laúdes)/ o lugar donde la virgen reciba el mensaje/ y su halo se proyecte por la grieta,/ con usura/ […] no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa/ sino para venderlo y pronto/ con usura,/ pecado contra la naturaleza,/ es tu pan para siempre harapiento,/ seco como papel, sin trigo de montaña,/ sin la fuerte harina./ Con usura se hincha la línea/ con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)/ y nadie encuentra un lugar para su casa./ El picapedrero es apartado de la piedra/ el tejedor es apartado del telar/ con usura/no llega lana al mercado/ no vale nada la oveja con usura./ Usura es un parásito/ mella la aguja en manos de la doncella/ y paraliza el talento del que hila. […]/ Usura oxida el cincel/ Oxida la obra y al artesano/ Corroe el hilo en el telar/ Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;/ Y el azur tiene una llaga con usura;/ se queda sin bordar la tela./ No encuentra el esmeralda un Memling/ Usura mata al niño en el útero/ No deja que el joven corteje/ Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace/ entre la joven novia y su marido (Pound)

08 junio 2008


Se hubiera podido evitar el desenlace/ de no haber estado presente la víctima./ O si ésta hubiese muerto mucho antes/ o, con más seguridad, no hubiera nacido.// ¡Impidamos que nuevos crímenes se cometan!/ Borremos inmediatamente el mapa/ para que no haya sitio donde perpetrarlos./ El remedio debe comenzar por la geografía.// Es así como razona el gendarme./ O también: si el hecho no ha sido registrado,/ no es historia. O sea que no ocurrió. (Juan Calzadilla)

07 junio 2008


¿Qué es el estilo? Es convertir un acto difícil en un gesto lleno de gracia, es introducir un ritmo en la fatalidad. Es ser valiente sin desorden, es dar a lo que es necesario la apariencia de una libertad. (Barthes, sobre el arte del torero)

06 junio 2008


El perro que sin dar marcha atrás/ intenta cruzar la avenida no está/ menos confundido/ respecto a la orientación de su vida/ que tú. El también tantea y, para expresar/ la gratuidad de su destino, gruñe./ Pero tú haces lo propio,/ aunque pudiera entenderse lo contrario/ del hecho de que el perro/ encuentra una muerte súbita,/ en tanto que tú, tú revelas/ que hasta en esto eres un poco más lerdo. (Juan Calzadilla)

05 junio 2008


El trato con los demás es como el ladrido del perro./ Hagas lo que hagas para entenderlo, te es ajeno./ El ladrar tiene, sin embargo, una ventaja:/ va en una sola dirección: del perro hacia ti./ En cambio, el trato con los demás/ exige una respuesta:// quiere que tú también ladres. (Juan Calzadilla)

04 junio 2008


Por tanto, ve sin mirar, oye sin escuchar, respira sin preguntar:/ lo inevitable es aquello que parecerá sucederte puramente por accidente;/ lo real es aquello que te chocará como realmente absurdo;/ a menos que estés cierto que estás soñando, es con seguridad un sueño tuyo;/ a menos que exclames –“Ha de haber una/ equivocación”– tú estarás equivocado. (Auden, por Cardenal y Coronel Urtecho)

02 junio 2008


Porque el jardín es el único lugar que existe, pero tú no has de encontrarlo/ hasta no haber mirado en todas partes y no encontrado ninguna que no sea desierto;/ el milagro es lo único que sucede, pero para ti no será aparente,/ hasta que hayan sido estudiados todos los hechos y nada suceda que no puedas explicarlo;/ y la vida es el destino que está obligado a rehusar hasta no haber consentido a morir. (Auden, por Cardenal y Coronel Urtecho)

01 junio 2008


Si el músculo puede sentir repugnancia, aún existe un movimiento falso que hacer;/ si la mente puede imaginar un mañana, aún existe una derrota que recordar;/ mientras el propio ser pueda decir “Yo”, no rebelarse es imposible;/ mientras exista una virtud accidental, existirá un vicio necesario: y el jardín no puede existir, el milagro no puede ocurrir. (Auden, por Cardenal y Coronel Urtecho)

16 mayo 2008


"No pueden imaginarse la cantidad de estupideces que me enseñaron cuando era estudiante. (...) El profesor de facultad es casi siempre -también lo era en mi época- un señor que ha hecho una tesis y que la recita durante el resto de su vida. Alguien que posee un poder al que está fuertemente ligado: el de imponer sus propias ideas a los demás, en nombre de un saber que ha acumulado, sin que aquellos que lo escuchan tengan el derecho de discutirlas. La única forma de aprender es discutir. Es también la única forma de hacerse un hombre. (...) Un profesor que no acepta decirse 'estoy desnudo ante ellos' es indigno de enseñar." Sartre lo escribió en mayo del 68, refiriéndose a la universidad francesa, y tal vez sea aplicable no sólo a la universidad sino a todo el campo intelectual -reemplazando "profesor" por la figura de autoridad que corresponda- hoy y aquí, y tal vez en todo el mundo.

14 mayo 2008


Recuerda que yo, tu maestro, no creo en esta Historia y en este progreso. No es verdad que en cualquier caso, se vaya hacia adelante. Demasiado a menudo, tanto la sociedad como el individuo, se atrasan o empeoran. En ese caso, la transformación no debe ser aceptada: su «aceptación realista» es, en realidad, una culpable maniobra para tranquilizar la propia conciencia y tirar adelante. Es lo contrario de un razonamiento, a pesar de que, a menudo, lingüisticamente tiene todo el aire de un razonamiento. (Pasolini)

06 mayo 2008


Nace un dios. Otros mueren. La verdad/ no viene ni se va. Cambia el error./ Tenemos otra eternidad ahora./ Era siempre mejor la que ha pasado.// Ciega, labra la ciencia estéril gleba./ Loca, la fe en su culto vive un sueño./ Un nuevo Dios es sólo una palabra./ No busques, no des fe. Todo está oculto. (Pessoa, por Paz)

05 mayo 2008


No es, contra lo que parecería, un retorno a alguna fe revolucionaria, sino una posición más bien conservadora: no se soporta tanta destrucción, y, como la destrucción sigue avanzando, uno trata de ver si en algo se la puede parar.

03 mayo 2008


La imagen como un absoluto, la imagen que se sabe imagen, la imagen como la última de las historias posibles. El hecho mismo de su aproximación indisoluble, en los textos, de imagen y semejanza, marca su poder díscolo y cómo quedará siempre como la pregunta del inicio y de la despedida; pues cuanto más nos acerquemos a un objeto o a los recursos intocables del aire, derivaremos con más grotesca precisión que es un imposible, una ruptura sin nemósine de lo anterior. (Lezama Lima)

01 mayo 2008


Apesadumbrado fantasma de nadas conjeturales, el nacido dentro de la poesía siente el peso de su irreal, su otra realidad, continuo. Su testimonio del no ser, su testigo del acto inocente de nacer, va saltando de la barca a una concepción del mundo como imagen. (Lezama Lima)

29 abril 2008


El sol sale por el Este. Y “la política siempre tiene que ver con un ‘nosotros’ opuesto a un ‘ellos’“. La primera afirmación no causa demasiada controversia en esta Argentina, tan pero tan dividida. Eso sí, tampoco ayuda a transformar nada. La segunda corresponde a la politóloga belga Chantal Mouffe. Y a pesar de ser tan obvia como la otra, parece tener efectos corrosivos sobre el sentido común mediático, la conversación de taxímetro y el bien pensar de los liberales amontonados en una miríada de partidos y partiditos. […] Claro que siempre están los llamados al “consenso” y al “diálogo” y a la negociación como sinónimo de entrega. Las clases medias -arriba, en el medio y abajo- son muy afectas a este discurso. Este que dice que en realidad estamos todos unidos pero el Gobierno nos desune. Que las divisiones son estériles y artificiales. Y que lo único-que-le-hace-falta-a-este-país- es-ponerse-a-trabajar-todos-juntos. […] Tenerle miedo a la división entre “nosotros” y “ellos” sería clausurar la política. Creer que los argentinos estamos “unidos” pero fuerzas extrañas nos dividen es una niñería. Y, lamento el sacrilegio, pero me animo a decir que el Bicentenario debería encontrarnos “divididos o dominados”. ("Escriba", en Artepolítica)

27 abril 2008


¿Y qué diremos de los cultivadores de las bellas artes? [...] Principalmente entre los comediantes, músicos, oradores y poetas, el más ignorante es el que posee mayor presunción, mayor jactancia y más elevado concepto de sí mismo; y con todo, encuentran imbéciles de su calaña que los admiren, porque cuanto más tontos son, más admiradores hallan, ya que por ser, como dijimos, la mayoría de los hombres vasallos de la Necedad, lo peor gusta siempre a los más. Por consiguiente, si los imbéciles son los más satisfechos de sí mismos y los más admirados por todos, ¿quién será el necio que prefiera la verdadera sabiduría, que tanto trabajo nos cuesta adquirir, nos vuelve tímidos y vergonzosos, y, por último, encuentra tan poco apreciadores? (Erasmo de Rotterdam)

26 abril 2008


El espectáculo, comprendido en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto del modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real, su decoración añadida. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de la elección ya hecha en la producción y su consumo corolario. Forma y contenido del espectáculo son de modo idéntico la justificación total de las condiciones y de los fines del sistema existente. El espectáculo es también la presencia permanente de esta justificación, como ocupación de la parte principal del tiempo vivido fuera de la producción moderna. (Guy Debord)

25 abril 2008


Si hay, metafórica o literalmente, show, es porque alguien quiere hacer ver algo, alguien tiene interés en que ciertas cosas se vean. Y en que se vea precisamente eso que muestra, porque por algo necesita mostrarlo. Cuando se trata literalmente de un show, no hay mucho problema: la intención de darlo a consumir viene con el producto, y uno lo compra o no. Si lo es metafóricamente, en cambio, mejor no dar bola, elegir dónde quiere uno poner la vista. O verlo, sí, pero como se mira un show.