16 febrero 2010


“Formé parte de esa generación que rechazó el humanismo blando, esa vaga "idea-del-hombre" vaciada de su sustancia, ligada a una fraternidad utópica que se reivindicaba iluminista y parte del contrato posrevolucionario. Hoy en día, me parece no solo importante sino posible retomar de otro modo estos ideales, pues estoy convencida de que lo que suele llamarse "la modernidad", tantas veces vituperada, constituye un momento crucial en la historia del pensamiento. No hostil para con las religiones, y aún menos complaciente con ellas, este pensamiento que reivindico es quizá nuestra única oportunidad frente al ascenso del oscurantismo y a su reverso, que es la administración técnica de la especie humana". (Kristeva)