19 abril 2008


Como cenizas, como mares poblándose,/ en la sumergida lentitud, en lo informe,/ o como se oyen desde el alto de los caminos/ cruzar las campanadas en cruz,/ teniendo ese sonido ya parte del metal,/ confuso, pesando, haciéndose polvo/ en el mismo molino de las formas demasiado lejos,/ o recordadas o no vistas,/ y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra/ se pudren en el tiempo, infinitamente verdes. (Galope muerto)