02 marzo 2012


La “felicidad”, para ellos, no es sino la satisfacción (mañana) de los intereses particulares, la seguridad de las utinas y la perpetuación de las fortunas. Pero la felicidad, que espero podremos volver a llamar “comunista”, no es de este orden. Ella es el descubrimiento de que cada uno de nosotros es capaz de muchas más cosas nuevas que aquellas que imaginaba. La verdadera oposición en lo que se refiere a la felicidad no es la del futuro con el pasado. Ella escinde el presente en una representación conservadora y reconfortante, por un lado, y una urgencia entusiasta de unirse a lo que jamás había tenido lugar y que, sin embargo, ocurre. La felicidad comunista se dirá “Amén lo que nunca verán dos veces”. (Alain Badiou)