09 diciembre 2006


Sentimos horror por todo lo que carece de composición, lo que es heteróclito, accidental, y tratamos –aun materialmente– de limitarnos, de ponernos un marco, de insistir en una definida presencia. Estamos convencidos de que una gran revelación puede brotar solamente de la obstinada insistencia sobre una misma dificultad. Nada tenemos en común con los viajeros, los experimentadores, los aventureros. Sabemos que la más segura y rápida manera de asombrarnos es clavar la mirada –imperturbables– siempre en el mismo objeto. Un buen día nos parecerá –milagrosamente– que a este objeto nunca lo habíamos visto antes. (Pavese, Diálogos con Leucó)