20 agosto 2008


Desojado, en la moledora con esclavos/ te estás perdiendo,/ de vista te quedás/ en el bracito de río, riachuelito/ miniatura donde lo disperso en el aire es sólido. (Susana Cella, “Requecho”, en Entrevero)

18 agosto 2008


Lo jodido con esta agua corriente/ es que ella cava en nosotros hasta/ el puro hastío el insondable silencioso hastío/ un festín para eso que uno llama alma/ por defecto porque el alma es ese defecto/ que hace hablar que hace esperar y/ que hace mirar sin ver la nada (Ludovic Janvier)

17 agosto 2008


Como si al sacarse un par de zapatos embarrados alguien creyera que se ha librado de la humedad y la suciedad sin siquiera ocurrírsele que, a través de las medias y aun de las plantillas de esos mismos zapatos, se han colado el agua, la tierra, las porciones de microbios, y que han penetrado, antes de que tenga tiempo de ir a lavarse, por la misma razón de deshacerse esa mugre, las plantas de los pies, en la carne, pasando más allá de la piel para seguir hasta calar en los huesos, el resto, que no por menos grueso que la capa de barro inicial sino, al contrario, por mucho más fluido e impalpable, fácilmente se abre camino para adentro. (Susana Cella, Entrevero)

16 agosto 2008


Certeros y potentes olvidaron/ las mudanzas de los tiempos/ los precarios andares de los hombres/ la sospecha y la emoción de cada día/ eventual de hábito y vacilante compañía,/ el origen del cruce/ el tributo al azar,/ la venturosa línea del horizonte lleno/ y sin manos en la masa/ divagan el camino escaso/ de magníficos mojones desprovisto. (Susana Cella)

15 agosto 2008


¿Para el espíritu?: la máxima ferocidad/ de una aristocracia con la mágica/ ferocidad de una bondad./ Con el desamparo y la contra-humillación. (Madariaga)

14 agosto 2008


El fulgor no es luz que se propaga/ Como el aura sólo arde/ en torno del cuerpo que la emana// Inútil por lo tanto/ el magro esfuerzo de retacearle/ a un cuerpo que aun en ceniza/ no es sino brasa siempreviva,/ el aura para sí conquistada/ a fuerza de pura pasión indomable. (Susana Cella)

13 agosto 2008


Rescatar las palabras, incluidas las "viejas palabras" (y sobre todo "las viejas palabras"), sin apegarnos supersticiosa o idolátricamente a esas u otras palabras, no importa si viejas o nuevas: condición para pensar lo político de aquí en adelante y actuar en consecuencia. Y no sólo lo político.

12 agosto 2008


Piensa en tus muecas de loco entre tus paredes/ en tu pasión de niño castigado por hacer nada/ en la vergüenza de tu nombre vergüenza de hablar/ en tus alaridos de rabia en dirección del mundo/ en tus largos pedos las noches de contrariedad/ en el desespero de jamás llegar a ser tú mismo/ en todos esos fracasos pinga en mano bellamente asombrado/ en los hombres evaluados de reojo todo el encono/ en tu deseo de morder a veces en carne viva/ en tus sobresaltos de miedo al menor ruido en el silencio/ en tus adioses de cobarde a las mujeres abandonadas/ en tus injurias en secreto a los contradictores/ en los bichos machacados en tus patadas al perro/ en tus paradas frente al espejo murmurando pobre huevón/ entonces suavecito con el ángel eh suavecito (Ludovic Janvier)

11 agosto 2008


Porque el viejo fascismo, si bien a través de la degeneración retórica, distinguía; mientras que el nuevo fascismo –que es totalmente otra cosa– ya no distingue, no es humanísticamente retórico, es norteamericanamente pragmático. Su fin es la reorganización y la homologación brutalmente totalitaria del mundo. (Pasolini)

09 agosto 2008


El mal existe. No me gusta esa palabra, preferiría no usarla, pero no encuentro otra que encaje mejor con “eso” que no sólo efectivamente existe sino que, además de importante, es insoslayable: ahí está. Algo, una fuerza, digamos, una potencia, un germen que se asienta en las almas y las domina, las orienta, las empuja en cierta dirección y les hace sentir que eso que les sugiere al oido las convertirá en entidades superiores, por encima de la vulnerable condición humana. Los adolescentes que en Resistencia salen en 4 x 4 a “cazar pobres” para cagarlos a cinturonazos, filmar la hazaña y subirla a la web, las patotas de la Juventud Cruceña moliendo a patadas a los indios por ser indios, o humillándolos al obligarlos a desvestirse ante una multitud excitada por el espectáculo, igual que los chicos de la Liga Patriótica que acá, durante la Semana Trágica, se divertían matando o torturando a anarquistas y judíos, o la cacerolera de Santa Fe y Coronel Díaz vociferando que “a esa montonera hay que matarla”, o el promisorio heredero de la aristocracia alemana que, al ingresar a la juventud nazi, en La caída de los dioses, anunciaba haber ganado el derecho a hacer lo que quiere, como quiere y sin que nadie le pueda poner límites.
Los odio, no hace falta aclararlo, los odio más de lo que podría odiar a cualquier otra clase de personas. Mejor dicho: más que a ellos mismos, odio la facilidad con que se dejan atrapar por eso que sólo puedo llamar “el mal” y con que ceden ante el mal cualquier posibilidad de hacer uso de algunas facultades que su propia condición humana les dio. No hay placer más alto e irreemplazable ni experiencia más completa que destruir, humillar o producir sufrimiento a quien es diferente (en lo que sea: raza, clase social, tribu urbana o nivel económico). No sólo eso es lo que propone el mal: lo ofrece servido, al alcance de la mano. Realmente nos lo ofrece y lo que ofrece no es de ninguna manera poca cosa: la posibilidad de ser Dios. Por un rato inolvidable e inmortal, ser Dios: poder aniquilar a los otros no sólo sin culpa sino con orgullo y satisfacción por haber alcanzado ese lugar divino, a cargo de las vidas y las muertes, sentirnos voluptuosamente capaces de hacer lo que nos venga en gana con el disponible cuerpo ajeno, satisfacer la necesidad de mostrarnos a nosotros mismos que podemos violar más de una ley sagrada sin castigo ni culpa y de manejar a nuestro arbitrio ciertas carnes y ciertas almas, poder gozar la sensación de estar exentos de las interdicciones al crimen que fundan la cultura (Freud). Es un lugar tentador y fascinante, por absoluto y pleno, en cierto modo envidiable; y, como en todos los casos, acceder a esos lugares tiene un precio: qué abandonar, qué dejar de lado. Porque siempre se renuncia a algo, y uno, dotado al fin y al cabo, según se dice, de libre albedrío, decide siempre a qué renuncia para acceder a qué, hasta donde se lo permita su capacidad intelectual, los condicionamientos del ambiente en que se mueve y/o los valores que le inculcaron o con los que se identifica. Estar por encima, sín límites, haciendo lo que a los demás les está vedado, situarse más allá: no acceder a sentirse salvajemente dioses, cuando esa posibilidad se presenta, puede equivaler casi a dejarse morir, a convertirse en una pura nada. ¿Será por eso que lo hacen, de tan acosados que se sienten por la evidencia de ser pura nada? Tiendo a pensarlo, pero mejor no simplificar: por el motivo que sea, lo hacen, y nada me resultaría más placentero que reventarles la cabeza, hacerles probar su propia medicina, que pidan perdón lamiendo el suelo y comiendo mierda un minuto antes de recibir el escopetazo que esparza infinidad de partículas de sus podridos cerebros por las paredes y el piso. Es otro de los efectos del mal: nos contamina, es contagioso y ahí es donde tienen que entrar los sistemas de resguardo y decir “no, pará: acá lo que corresponde es justicia”. Y no porque ellos, la soberbia lacra, no se merezcan esas maldades y otras que uno imagina, sino porque engancharse en la embriaguez en que nos sume esa fantasía justiciera nos limita y empobrece tanto como quedan empobrecidos ellos y, sobre todo, porque entre la fantasía que promete los goces más plenos y el acto que la realiza hay una instancia a la que no voy a renunciar, porque ahí se juega la vida que quiero. Quiero decir: no se trata, al fin y al cabo, de darme el gusto. Nunca se trató de eso.

08 agosto 2008


Hasta 1946 intentaba saber para estar en disposición de poder. Luego me di cuenta de que estaba haciendo un camino falso. Pero quizá no haya más que falsos caminos. Es necesario encontrar la mala ruta que nos convenga. (Beckett)

02 agosto 2008


Las necesidades creadas por el viejo capitalismo se parecían mucho a las necesidades primarias. Las necesidades que el nuevo capitalismo puede crear son total y perfectamente inútiles y artificiales. He ahí por qué, a través de ellas, el nuevo capitalismo no se limitaría a cambiar históricamente un tipo de hombre sino la humanidad misma. Cabe añadir que el consumismo puede crear "relaciones sociales" inmodificables, o bien creando, en el peor de los casos, en lugar del viejo clérigofascismo un nuevo tecnofascismo (que podría realizarse sólo con la condición de que se le llamase antifascismo), o bien creando como contexto de su propia ideología hedonista un contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo, de falsa realización, es decir, de los derechos civiles, que en realidad es lo más probable. (Pasolini)

01 agosto 2008


Increíbles poetas entre nubes de sangre/ Salvando a medias la verdad, dejando el resto/ A la convicción del crimen general/ Como un error que debe soslayarse. Cómo/ Consiguió la belleza aislar las rosas,/ Construir un recluso jardín incorrupto/ Y dar materia a este cantor eterno./ Pero la estúpida crueldad y el martirio/ No fueron cosas transitorias ni objetos irreales/ Que pueden apartarse como una falla terrestre,/ Una fractura en la roca, un paso en falso en el mundo./ Aquí están todavía, no en el mito/ Y a su manera se empeñan en dar música./ Las cuerdas siguen sonando en medio de la masacre;/ La vida corporal de esta madera finamente curvada/ Es aceptada como un triste conocimiento./ El laúd rescata un engaño hasta el fin de los tiempos. (Giannuzzi)

29 julio 2008


Desde los remotos orígenes de la cultura, las palabras de los humanos se han afanado por encontrar el camino directo y sin tropiezos al orden de las cosas; han buscado con insistencia la verdad en el decir y la correspondencia entre el nombre y lo nombrado. Tal vez la cultura, nosotros, no seamos otra cosa más que el producto de un fracaso, la extraordinaria y al mismo tiempo desoladora convicción de una imposibilidad: nada es igual a sí mismo, las correspondencias se disuelven mientras se multiplican las significaciones. Y de allí ha nacido una paradoja: soñamos, desde siempre, con articular el nombre apropiado, con encontrar el camino que nos regrese al hogar perdido en el comienzo de nuestra travesía por el tiempo y el lenguaje; y ese sueño desiderativo se ha convertido en energía y movimiento, en acción y transformación de nosotros mismos y del mundo. Nacidos de una carencia no hacemos otra cosa que buscar modificar nuestras circunstancias. (Ricardo Forster)

27 julio 2008


“Si me apuran, digo que Walsh es mejor que Borges”: Viñas, por supuesto. Si a mí, en cambio, me apuran, diría lo contrario, pero solamente si me apuran, sinó me cuidaría mucho, y no por precaución ni afiliación a la ideología de la tolerancia y la ecuanimidad: me cuidaría para dejar que funcionen las mediaciones y las relativizaciones necesarias, para no taparlas con ningún efecto inmediato. “En qué es mejor”, preguntaría primero, por ejemplo, o “para qué”, “en función de qué necesidades o preferencias”, “con qué escenario de fondo” (si por escenario se entiende una trama de intereses y conflictos). Dicho lo cual, si lo pienso, en ciertas condiciones también yo diría que es mejor Walsh, depende quién me apure, o, mejor, en respuesta a qué. O dónde y cuándo, y a propósito de qué. Lo que cuenta, en todo caso, es que no dijo Viñas que Walsh es mejor que Borges desde cualquier punto de vista, dijo que lo diría si lo apuran. ¿Estaba pidiendo que lo apuraran o que no lo hicieran? Más lo primero que lo segundo, seguramente, pero lo segundo también, o al menos lo puedo leer como si así fuera: una cosa es proferir afirmaciones bajo apuro y otra hacerlo sin que pese esa sombra. Y especialmente si entendemos que “apurar” no es sólo “apresurar” o “urgir” sino también “apremiar”, “hacer perder la paciencia”, más aun con la entonación de raigambre criolla que tan bién supieron explotar Viñas, Borges, Jauretche y Perón.
Interesante noción la de hablar en situación de apuro, y productiva. Al menos para considerar mucho de lo que se dice y circula en el campo literario (y otros). ¿No habrá sido apurado que Borges dio como ejemplo de literatura esencialmente argentina un poema en que Banchs habla de ruiseñores u otorgó el título de mayor poeta de este país a Ezequiel Martínez Estrada? Si lo primero se ve, porque prácticamente está explícito, como una operación contra localismos, criollismos y nacionalismos (y, en el fondo, un reclamo: “déjenme de joder, dejen que escriba lo que escribo”), en lo segundo bien puede entreverse una jugarreta casi sucia para desmerecer la obra ensayística de M.E., y, de paso, arrojar un manto de desdén sobre la más notoria poesía que se estaba escribiendo por esos años, en una muy borgiana jugada, no más británica que compadrita, y que ahí sigue en estos días opacos practicándose, como una norma sagrada, disponiendo qué es o qué no es atendible, ante una tropa de necesitados de saber contra quién se la agarra ahora Fogwill para saber qué les conviene pensar.
No es que una cosa sea mejor que la otra (hablar apurado o no): son distintas, y es lo bueno que tienen. Son dos zonas de uno las que hablan en cada caso, distintos modos que tiene uno de relacionarse con las cosas y las letras, por ende de valorarlas. ¿Habría entonces que aplicarle a lo que uno dice un cartelito, “esto lo estoy diciendo apurado”, “esto sin apuro”? Todo dicho o todo escrito viene en mayor o menor grado cargado con las circunstancias en que fue expresado, y no es secundario (tampoco indispensable, aunque a veces sí muy conveniente) tener en cuenta esa carga. Hacerse cargo de esa carga. ¿No es posible leer textos por lo que en sí tienen para mostrar, desatendiendo las circunstancias? Sí, poesía, lógica, matemática (y no siempre). No, en cambio, o casi nunca no, lo que se escribe o reflexiona sobre literatura, o sobre política: dos campos de reflexión que, vaya a saber por qué cosas que me estarán pasando, me resultan cada vez más parecidos, o análogos. ¿Quién habla cuando habla? ¿Desde dónde habla? ¿Qué oculta en ese hablar, qué está dando por supuesto? Tan importante al menos como tener muy en cuenta, en todos sus detalles y recovecos, qué es lo que por sí mismo se despliega y “habla en nombre de nadie” en esa articulación de frases que constituyen una escritura, no importa si materializada en papel o en bytes, o simplemente circulando, de una boca a un oido o a varios, por el aire.

26 julio 2008


El futuro de la religión es, en realidad, nuestro único posible futuro. Los problemas ecológicos y sociales se han vuelto hoy tan complejos que, como decía Heidegger, sólo un Dios nos puede salvar. Yo agregaría que sólo un Dios relativista, no absoluto, y tal vez ni siquiera único. Para mí habrá un futuro, y por lo tanto también habrá una posible transformación social, un auténtico acontecimiento histórico, si hay en la humanidad un auténtico comportamiento religioso. Pienso en el principio del cristianismo, la caridad; no en el dogma, no en las doctrinas de la Iglesia, que únicamente pueden contribuir al desencadenamiento de las guerras de religión. (Vattimo)

25 julio 2008


Aspera, despareja, escombrosa, incierta, incognoscible, ajena, traicionera: la tierra, tu casa, tu propia carne que marcha hacia la pudrición. Te tocó vivir en ella como si fuera el único paraíso que te puede ser dado, y lo es. Pero, animal de deseo, te rebelás, animal de palabras, querés que las cosas no sean lo que son, peleás, imaginás, planeás, hasta que te reventás contra la piedra de lo real, o el mal de las alturas te tira abajo o el sueño se disuelve, como cualquier sueño, y a caminar otra vez, y a amar ese único mundo en el que estás y estarás, hasta que el ángel o el demonio te toquen otra vez y vuelvas a negarte, a renegar y comprobar la dura consistencia de la materia. Ella, la tierra, tu carne, tu casa, te reclama eso, para ser lo que es: siempre distinta, siempre enemiga de sí misma, otra, como siempre vas a ser otro vos.

24 julio 2008


Kleist es un idealista y, como todo idealista, exigente e implacable” (leído en un prólogo a La marquesa de O…). En ese sentido del término –no el filosófico, sino el corriente: alguien que se aferra a grandes ideales ("verdad", "fraternidad", "autenticidad", "libertad", "justicia", "plenitud", "amor al próximo") sin atender a las vulgares circunstancias ni valorar la sabiduría de habitar lo incierto e imperfecto–, ser “idealista” no es solamente erróneo, sino peligroso, y no únicamente para uno mismo. Te aisla del mundo real y te niega por lo tanto la posibilidad de moverte en ese mundo, te limita las posibilidades de pensar y percibir al decartar cualquier relativización, te embarga con cierto tipo de estupefaciente espiritual del que es muy difícil soportar después la abstinencia. A partir de ahi, puede fácilmente volverse una necedad que lleve al despotismo, la injusticia y/o el crimen: generalizado en los años 80 a través de dos flancos convergentes –por un lado, como semilla de estrechez totalitaria y desvarío, por el otro porque ser visto como idealista o algo así empezó a connotar otro adjetivo: pelotudo–, el rechazo a asumir ese modo de situarse ante el mundo sigue vigente, para bien y para mal. El problema es cuando lo que era un necesario reparo, un recaudo contra los cantos de sirena del narcisismo, se vuelve una forma de censura o represión, una indiferencia programada, un cinismo autoprotector. Ahogar cualquier posibilidad de que se haga escuchar el pequeño idealista que a uno se le activa cuando ciertas situaciones y ciertas experiencias le tocan el alma es tan bobo o empobrecedor como dejarle que tome el mando y nos programe todo lo que uno tiene que pensar y sentir.

22 julio 2008


Creo que, en muchos aspectos, la pasión es un modo de enfatizar la presencia, y por lo tanto una especie de comportamiento “metafísico”, como lo llamaría Heidegger. Naturalmente, no deseo una vida sin pasión, pero me parece que forma parte de la espiritualidad humana cierto modo nostálgico de mirar las pasiones. Pienso en los versos de Hölderlin tan citados por Heidegger: “Sólo en ciertos momentos soporta el hombre la plenitud divina./ Un sueño de ellos es luego la vida”. (Vattimo)

21 julio 2008


Cuando uno/ quedando a oscuras no comprende nada/ de lo que pasa aquí, en las relaciones/ entre el mundo y las cosas, el orgullo,/ lucidez y piedad se desmoronan/ como buscando un sitio que responda/ al sueño que merecen/ y justifique lo que se ha perdido./ Uno comprueba entonces/ sin júbilo y sin pena, pero sí/ con un poco de paz bajo la frente/ que el lugar del sentido está en el centro/ de lo que somos, una/ especie de retorno a la primera/ interrogación, una/ vuelta sosegada hacia el asombro. (Giannuzzi)

20 julio 2008


De los contrarios, el que conduce al nacer se llama guerra y discordia; el que conduce a la aniquilación se llama concordia y paz (Heráclito de Éfeso)

17 julio 2008


La derrota es mucho más que un reconocimiento de los límites de la lucha, es la renuncia definitiva a nuevas batallas, la despedida de todo aquello por lo que se ha peleado. Conlleva, incluso, la renegación de los objetivos sostenidos. Los derrotados se arrepienten no sólo de sus propias acciones sino incluso de aquello que los motivó a realizarlas. En esto consiste la derrota, porque se puede revisar el camino recorrido y los abismos a los cuales uno se asomó sin por ello renunciar a seguir caminando. (Silvia Bleichmar)

13 julio 2008


No nos espera nada, ningún futuro promisorio o que al menos te dé un poco de aliento, no te hagas ilusiones, no estés pendiente de eso, es perder el tiempo y gastar energía mental para nada. No hay ninguna estrella anunciadora de venturas en el horizonte, aunque tampoco es el abismo o la catástrofe lo que se anuncia, o más padecimiento y aguantarse apretando los dientes. Parecería, a primera vista, que hay más probabilidad de esto último, pero lo único seguro es que nada se puede asegurar: puede ser una cosa o la otra, o ninguna de las dos. No importa. Esa es la cuestión: no importa. La fuerza, la confianza, la mayor o menor cuota de fe que uno pueda encontrar no está en lo que a uno lo estaría aguardando ahí adelante sino en el propio trabajo, la sensación más o menos firme de que uno está haciendo lo que hay que hacer hasta donde puede, la decisión de no engañarse, la fidelidad a algunas cosas fundamentales, tener una idea básica de qué es lo que realmente uno quiere, la conciencia de las propias limitaciones y algún conocimiento del terreno. ¿En las cuestiones de la vida personal o en lo político? En los dos.

09 julio 2008


¿Hacer otra política entonces? Hacer otra y hacer esta. Hacer otra, haciendo esta. Renunciar a hacer esta para hacer la otra, es suicidarse o conformarse con admirar la impecable encarnación de una verdad incontaminada que le devuelve a uno el espejo. Hacer sólo esta, sin tener en cuenta la otra, es resignarse a que todo sea a fin de cuentas la repetición de lo mismo, aceptar el juego no porque no hay más remedio sino porque uno no quiere complicarse la vida. Ni ingenuos por ignorar las limitaciones que imponen las condiciones reales, ni ingenuos por no ver qué bulle detrás de esas condiciones reales, qué implica dar por sentado que lo que parece es tal como parece, que no hay ninguna otra cosa ahí.

08 julio 2008


Ciertas obras, cierta poesía, que voy a llamar “de vanguardia” nada más que porque prescinden de la protección de la tropa y se lanzan solas al descampado, sin que ningún código alcance para saber a qué van: Beckett, Vallejo, Pavlovsky, Coltrane, Elliott, el último Gelman, Lamborghini el viejo, Tarkovski, cierto Favio, Reygadas, Bustriazo, Oliva, Pessoa, Michaux, Angelopoulos, quizá Buñuel, algo de Godard, Van Gogh, Berni, Celan, Bacon. Modos de la irrupción de algo que no encuadra, que rompe el cuadro y despoja de significaciones acostumbradas a lo visible, que interroga por pura fuerza del acontecimiento inexplicable, material (pero de una materia con sentido, cierto que inabarcable, informulable, pero potente, quizá por eso mismo). Descascaramiento de la fachada burguesa que uno acepta como “el mundo” para subsistir con un mínimo de comodidad y sin ser demasiado asaltado por la angustia. “Burgués” dicho en el sentido en que lo usa Pasolini cuando habla de una “irrealidad burguesa”: no es sólo ocultamiento del conflicto de clases, es también, y sobre todo (e incluyendo el conflicto de clases, y al servicio de ciertos intereses de clase), el ocultamiento del espesor, la contradictoriedad y la intensidad despareja, corruptible y sucia de la vida, incluyendo en la vida a la muerte, claro. Un vivir en la veladura, de la veladura, para la veladura. “Sólo brumas” se llama la obra de Pavlovsky: la niebla espiritual o verbal o mental que se interpone, acolchona, hace de la vida una vida parcial, una representación tolerable de la vida, mentirosa, administrada. Burgués, desde esa perspectiva, es lo que no se anima a raspar la superficie, la resistencia a raspar. No ver, no hablar, no oir: hacer como que se ve, que se oye, que se habla, porque de lo contrario no podríamos entendernos. De no entendernos se trata, de renunciar a entendernos para acceder a “otra cosa”, que compartimos pero que no nos podemos comunicar. El acontecimiento artístico o poético, cuando se asume así, es ya mucho más que estético, sin dejar de serlo ante todo: es de algún modo religioso y místico, es –como se decía en los viejos tiempos– “existencial”, y es, por supuesto, y tomando con mucho cuidado esa palabra, político. La entrevisible posibilidad de otra política. Desalienada, no por una imposibible disolución de la alienación sino por una capacidad muy consciente y concreta de hacerse cargo de ella. No realizable, seguramente, como política práctica, pero presente como oscuro magnetismo de fondo, referencia, alerta ante cualquier tentación de engañarse en el embobamiento de lo que parece inmediato.

06 julio 2008


¿De qué se trata todo esto? ¿Qué están tratando de decirme? ¿Cómo debo entenderlo? Preguntas que hay que descartar en casos como este (aunque nunca es posible descartarlas del todo, por suerte, lo que aumenta la riqueza contradictoria de la experienca). Aguantar es lo que corresponde. Soportar, asistir, hacerse cargo, “gozar” quizá. No hay continuidad, no hay causalidad, no hay secuencia: actos, momentos, irrupciones, acontecimientos, tan verdaderos en su artificialidad como inexplicables, y, en eso, poéticos. En cierto modo, cierta vanguardia de los 50 y los 60 (y, sobre todo, la que viene de Beckett) anticipa la posmodernidad, o es su modelo. Nada que explique nada, nada que aspire a constituir relato: unidades rotas o fragmentos en contigüidad incierta. Pero no es posmoderno eso que se vive ahí, ante los oidos y los ojos, no al menos en el sentido habitual que se le da a “posmoderno”: lejos de cualquier evasión u ocultamiento del horror y el crimen, de la precariedad y la muerte, lejos de cualquier coexistencia sin conflicto y cualquier consideración displiscente, es eso –crimen, horror, muerte, precariedad, absurdo– lo que habla ahí, más desnudo que nunca, sin que sepamos nunca del todo qué quiere decir: se dice a sí mismo, y en ese decirse nos pone ante la situación decisiva: ¿nos dice?

05 julio 2008


Es una obra sobre la brumosidad de lo cotidianeidad./ La monstruosidad de lo cotidiano. Lo cotidiano de lo monstruoso./ Esta obra […] nos lleva por la maquinaria rítmica de los personajes que se muestran comunes, reconocibles, pero envueltos en una bruma que los transforma en excepcionales./ […] Nos invita a recorrer lo macabro de la cotidianeidad en un mundo de indiferencia, y en un país donde las circunstancias socio-históricas parecen marcar que lo macabro es tan cotidiano como los 25 niños que mueren por día en la Argentina por causas evitables. Dejando momentáneamente el juicio, este recorrido es posible. (Del programa de Sólo Brumas, de Pavlovsky, con dirección de Brisky)

29 junio 2008


La expresión de que no hay nada que expresar, nada con qué expresar, nada a partir de qué expresar, ni poder para expresar, ni deseo de expresar, junto con la obligación de expresar. (Beckett)

27 junio 2008


Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. (Chejov)

26 junio 2008


Eso que estaba ahí, a/ la espera, el paraíso,/ no estaba, o ya es-/ tuvo (brilló): gruesa es/ la tierra, áspera es,/ escombrosa: ahora, en/ el tránsito.

25 junio 2008


¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?/ ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?/ ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información? (Eliot por Borges)

23 junio 2008


El infinito ciclo de las ideas y de los actos,/ infinita invención, experimento infinito,/ trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;/ Conocimiento del habla, pero no del silencio;/ Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra./ Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,/ toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,/ pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios. (Eliot por Borges)

22 junio 2008


“Un problema insoluble y peligroso aparece cuando hablan y gobiernan sólo con la poesía de los héroes” (Morales Solá). Quizá sirva la frase para estudio y análisis de algún scholar fabricante de papers, producto no faltante en góndolas librescas, de scholars a los que la historia no les interesa, ni la política, mucho menos el destino del país, para no hablar de los condenados de la tierra, a los que precisamente, sólo que con disimulo, condenan también, mientras silenciosamente, porque hay gente impresentable a la que no van a salir a alabar, anhelan que haya cualquier cosa –preferentemente prolija y elegante, según lo que por tales términos entienden, y que los deje hacer fachadas de pensamiento-, de arte, de lo que sea, despolitizados, así parecería pero curiosamente, siempre portando, en elecciones y realizaciones, un matiz, más desembozado o disimulado, según el caso, no otra cosa que la pincelada o el grafo fascista, sus apologías y rechazos. Esto no es una digresión, el señor Morales podría considerarse como el que dice lo que otros callan o dicen menos. (Susana Cella)

21 junio 2008


Buscando algo/ no sé bien/ en un país/ que no se sabe. (El solicitante descolocado)

20 junio 2008


Me detengo un momento/ en el país de los países/ de las maravillas/ la izquierda es la derecha/ lo blanco es negro.// –Es éste el país/ equívoco del equívoco/ de los equívocos/ pregunté.// –No obstante/ trata de dar/ los pasos necesarios// y salgo/ y entro// pero no sé/ si estoy entrando/ estoy saliendo// y hay que bajar/ para subir/ y si es que sube/ baja// y salgo/ y entro// y doy tres pasos/ adelante/ y estoy atrás/ y atrás/ se está adelante// y nunca/ vuelvo al mismo lugar. Nunca/ pero se vuelve/ siempre/ siempre/ y salgo y entro y salgo y entro// con la cabeza/ del juglar/ a la que el sol/ golpea y/ golpea (El solicitante descolocado)

19 junio 2008


Esta hora donde la flor se mustia,/ cercada de prodigios arcaicos/ y de consumaciones ulteriores,/ parece no real./ Sino el signo/ donde se alude/ al esplendor de una derrota.// Flor, matriz de una inseminencia/ vesperal,/ germinación en la extinción,/ madre de lo perdurable: la totalidad/ en el tiempo ¿para qué?/ El tiempo no te ampara, sin embargo,/ en tanto tú,/ como el Fénix mueres/ y renaces./ Y en esta hora, hombres corroídos/ del sueño de tu ser: alucinados,/ se sobresaltan en el pensar,/ en la perpetración de aleves/ masacres de conjeturas y de acción/ que llamamos,/ con furia y consenso/ (vergonzantes quizá)/ vida. (Aldo Oliva)

18 junio 2008


Una mezcla de irresponsabilidad y de milenarismo de ocasión sustituyó la confianza colectiva. “Nueva derecha” decimos ahora. Lo decimos para nombrar una serie de posiciones que se caracterizan por pensarse contra la política y contra sus derechos de ser otra cosa que gestión y administración de los poderes existentes. Una derecha que reclama eficiencia y no ideología, que alega más gestión que valores –y puede coquetear con todo valor–, que invoca la defensa de las jerarquías existentes aunque se inviste miméticamente de formas y procedimientos asamblearios y voces sacadas de las napas prestigiosas de las militancias de ciclos anteriores. Esa derecha impugna la política como gasto superfluo y como enmascaramiento, pero es cierto que la impugna con más dureza cuando la política pretende intervenir sobre la trama social. (Carta Abierta/3)

17 junio 2008


"Y ese chico de dieciocho, diecinueve años, en las inmediaciones de la quinta de Olivos, caceroleando, con un cartel que decía pocas y despreciables cosas sobre Montoneros, ese chico, ¿tendrá la más vaga idea de lo que hace? ¿Por qué tengo la obligación de pensar que es un golpista destituyente? ¿Y si sólo es un boludo? ¿Y si no es un boludo y es, lo que creo, un irresponsable que ejerció su voto por primera o segunda vez, y las instituciones le importan un bledo, y por lo que digo, mucho menos su voto?" En esto que apuntó Mario Arteca veo una buena descripción del tipo de sujeto en que se encarna el concepto de "Nueva Derecha". O en esto: "¿No serán personas incapaces de pensar más allá de su falta de audacia en imaginarse una vida diferente, sin rituales ni saltos más allá de amantes ocasionales? ¿Otra vez las derrotas personales quieren suplantar una vida sin (a)tributos por la solución mágica del aburrimiento? Tal como se ve, el 2001 dejó una enseñanza aún peor que el desmanejo de una crisis: que los gobiernos pueden caer por intereses particulares (lo del corralito, en definitiva, fue eso, no jodan)".

16 junio 2008


Algo ha sucedido en los vínculos entre las palabras y los hechos: un disloque. Los símbolos han quedado librados a nuevas capturas, a articulaciones contradictorias, a emergencias inadecuadas. Ningún actor político puede declararse eximido de haber contribuido a esa separación. […] Las palabras heredadas suelen pronunciarse como un acto de confiscación. Cualquier cosa que ahora se diga vacila en aportar pruebas de su enraizamiento en expectativas sociales reales. Parece haber triunfado la “operación” sobre la obra, el parloteo sobre el lenguaje. (Carta Abierta/3)

15 junio 2008


El muerto no ocupa sitio ya./ Deja el espacio libre a otros./ Sagrada escoria,/ no recibe ninguno de los homenajes./ Su rumbo no se sabe./ Nadie lo daña ya./ De nuevo es la criatura.// Aguarda bajo el polvo/ de Dios./ No opinar lo esclarece./ Es ahora semejante/ a los niños, las flores. (Fina García Marruz)

14 junio 2008


Has puesto a todo el mundo en trance de pedir excusas, de preguntarse el pecho./ Queremos ser como tú, dicen el escolar ingenuo y el involuntario cínico./ ¡Ser como tú, y después el cine, la cama, la cafetería!/ Balas de letras dan a tus matadores./ Se envalentonan en verso libre./ Profieren amenazas desde la butaca, la cogen con los otros, echan cortinas de humo./ Porque en realidad nadie quiere verse en el espejo./ Porque ya no se puede aguantar ni la propia literatura./ Porque ya nadie puede creer que estaba engañado./ Porque no se puede soportar la firmeza de tu rostro. (Fina García Marruz)

13 junio 2008


No tengo/ vida interior: afuera/ está todo lo que amo y todo/ lo que acobarda.// No tengo/ vida interior: tengo/ el gusto, un aire/ que me viene de afuera.// No me llega/ de lejos, sino de cerca,/ de ahora,/ y del recuerdo del presente.// La vida siempre/ me rodea, va porfiando vivir. (Urondo)

12 junio 2008

11 junio 2008


Con usura ninguno tiene su hogar de piedra sólida/ pulido cada bloque y bien dispuesto/ de modo que el diseño pueda velarle el rostro/ con usura/ ninguno un Paraíso pintado en las paredes de su iglesia/ harpes et luthes/ ni sitio en que una virgen reciba su mensaje/ y el halo se proyecte en la incisión,/ con usura/ ningún varón Gonzaga alcanza a ver sus concubinas y herederos/ ningún cuadro se pinta para que dure y acompañe/ sino para venderlo y vender pronto/ con usura, pecado abominable/ es vuestro pan cada vez más un trapo viejo/ seco como el papel es vuestro pan/ sin trigo montañés, ni harina firme/ con usura, el trazo se hace grueso/ con usura, no hay límites precisos/ ninguno encuentra dónde asentar su morada./ Se aparta al tallador de piedra de su piedra/ se aparta al tejedor de su telar/ con usura/ no llega lana hasta el mercado/ no dan ganancia las ovejas con usura./ Usura es una peste, usura/ mella la aguja entre los dedos de la joven/ arruina la destreza del que hila. Pietro Lombardo/ no surge por usura/ Duccio no surge por usura/ ni Pier della Francesca; un Zuan Bellin’ no surge por usura/ ni fue pintada “La Calunnia”./ No surge por usura Angelico, no surge Ambrogio Praedis,/ no se erige una iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit./ No surge por usura St. Trophime/ No surge por usura St. Hilaire,/ la usura pone herrumbre en el cincel/ herrumbra el artificio y el artífice/ carcome cada hebra del telar/ ninguna aprende a hilar con oro sus tramados;/ el azur muestra un chancro por usura, el carmesí se deshilacha/ no encuentra el esmeralda ningún Memling/ la usura mata al vástago en el vientre/ aplaca el galanteo del muchacho/ trajo parálisis al lecho, yace/ entre la joven novia y el esposo/ contra naturam/ Han infestado Eleusis con sus putas/ cadáveres se aprestan al banquete/ movidos por la usura. (Pound por Crotto y Zaidenwerg)

10 junio 2008


Y los días no están lo suficientemente llenos/ Y las noches no están lo suficientemente llenas/ Y la vida se pasa como pasa un ratón por el campo/ Sin agitar la hierba. (Pound por Zaidenwerg)

09 junio 2008


Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra/ Con bien cortados bloques y dispuestos/ de modo que el diseño lo cobije,/ con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia/ harpes et lutz (arpas y laúdes)/ o lugar donde la virgen reciba el mensaje/ y su halo se proyecte por la grieta,/ con usura/ […] no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa/ sino para venderlo y pronto/ con usura,/ pecado contra la naturaleza,/ es tu pan para siempre harapiento,/ seco como papel, sin trigo de montaña,/ sin la fuerte harina./ Con usura se hincha la línea/ con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)/ y nadie encuentra un lugar para su casa./ El picapedrero es apartado de la piedra/ el tejedor es apartado del telar/ con usura/no llega lana al mercado/ no vale nada la oveja con usura./ Usura es un parásito/ mella la aguja en manos de la doncella/ y paraliza el talento del que hila. […]/ Usura oxida el cincel/ Oxida la obra y al artesano/ Corroe el hilo en el telar/ Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;/ Y el azur tiene una llaga con usura;/ se queda sin bordar la tela./ No encuentra el esmeralda un Memling/ Usura mata al niño en el útero/ No deja que el joven corteje/ Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace/ entre la joven novia y su marido (Pound)

08 junio 2008


Se hubiera podido evitar el desenlace/ de no haber estado presente la víctima./ O si ésta hubiese muerto mucho antes/ o, con más seguridad, no hubiera nacido.// ¡Impidamos que nuevos crímenes se cometan!/ Borremos inmediatamente el mapa/ para que no haya sitio donde perpetrarlos./ El remedio debe comenzar por la geografía.// Es así como razona el gendarme./ O también: si el hecho no ha sido registrado,/ no es historia. O sea que no ocurrió. (Juan Calzadilla)

07 junio 2008


¿Qué es el estilo? Es convertir un acto difícil en un gesto lleno de gracia, es introducir un ritmo en la fatalidad. Es ser valiente sin desorden, es dar a lo que es necesario la apariencia de una libertad. (Barthes, sobre el arte del torero)

06 junio 2008


El perro que sin dar marcha atrás/ intenta cruzar la avenida no está/ menos confundido/ respecto a la orientación de su vida/ que tú. El también tantea y, para expresar/ la gratuidad de su destino, gruñe./ Pero tú haces lo propio,/ aunque pudiera entenderse lo contrario/ del hecho de que el perro/ encuentra una muerte súbita,/ en tanto que tú, tú revelas/ que hasta en esto eres un poco más lerdo. (Juan Calzadilla)

05 junio 2008


El trato con los demás es como el ladrido del perro./ Hagas lo que hagas para entenderlo, te es ajeno./ El ladrar tiene, sin embargo, una ventaja:/ va en una sola dirección: del perro hacia ti./ En cambio, el trato con los demás/ exige una respuesta:// quiere que tú también ladres. (Juan Calzadilla)

04 junio 2008


Por tanto, ve sin mirar, oye sin escuchar, respira sin preguntar:/ lo inevitable es aquello que parecerá sucederte puramente por accidente;/ lo real es aquello que te chocará como realmente absurdo;/ a menos que estés cierto que estás soñando, es con seguridad un sueño tuyo;/ a menos que exclames –“Ha de haber una/ equivocación”– tú estarás equivocado. (Auden, por Cardenal y Coronel Urtecho)

02 junio 2008


Porque el jardín es el único lugar que existe, pero tú no has de encontrarlo/ hasta no haber mirado en todas partes y no encontrado ninguna que no sea desierto;/ el milagro es lo único que sucede, pero para ti no será aparente,/ hasta que hayan sido estudiados todos los hechos y nada suceda que no puedas explicarlo;/ y la vida es el destino que está obligado a rehusar hasta no haber consentido a morir. (Auden, por Cardenal y Coronel Urtecho)

01 junio 2008


Si el músculo puede sentir repugnancia, aún existe un movimiento falso que hacer;/ si la mente puede imaginar un mañana, aún existe una derrota que recordar;/ mientras el propio ser pueda decir “Yo”, no rebelarse es imposible;/ mientras exista una virtud accidental, existirá un vicio necesario: y el jardín no puede existir, el milagro no puede ocurrir. (Auden, por Cardenal y Coronel Urtecho)

30 mayo 2008

16 mayo 2008


"No pueden imaginarse la cantidad de estupideces que me enseñaron cuando era estudiante. (...) El profesor de facultad es casi siempre -también lo era en mi época- un señor que ha hecho una tesis y que la recita durante el resto de su vida. Alguien que posee un poder al que está fuertemente ligado: el de imponer sus propias ideas a los demás, en nombre de un saber que ha acumulado, sin que aquellos que lo escuchan tengan el derecho de discutirlas. La única forma de aprender es discutir. Es también la única forma de hacerse un hombre. (...) Un profesor que no acepta decirse 'estoy desnudo ante ellos' es indigno de enseñar." Sartre lo escribió en mayo del 68, refiriéndose a la universidad francesa, y tal vez sea aplicable no sólo a la universidad sino a todo el campo intelectual -reemplazando "profesor" por la figura de autoridad que corresponda- hoy y aquí, y tal vez en todo el mundo.

14 mayo 2008


Recuerda que yo, tu maestro, no creo en esta Historia y en este progreso. No es verdad que en cualquier caso, se vaya hacia adelante. Demasiado a menudo, tanto la sociedad como el individuo, se atrasan o empeoran. En ese caso, la transformación no debe ser aceptada: su «aceptación realista» es, en realidad, una culpable maniobra para tranquilizar la propia conciencia y tirar adelante. Es lo contrario de un razonamiento, a pesar de que, a menudo, lingüisticamente tiene todo el aire de un razonamiento. (Pasolini)

06 mayo 2008


Nace un dios. Otros mueren. La verdad/ no viene ni se va. Cambia el error./ Tenemos otra eternidad ahora./ Era siempre mejor la que ha pasado.// Ciega, labra la ciencia estéril gleba./ Loca, la fe en su culto vive un sueño./ Un nuevo Dios es sólo una palabra./ No busques, no des fe. Todo está oculto. (Pessoa, por Paz)

05 mayo 2008


No es, contra lo que parecería, un retorno a alguna fe revolucionaria, sino una posición más bien conservadora: no se soporta tanta destrucción, y, como la destrucción sigue avanzando, uno trata de ver si en algo se la puede parar.

03 mayo 2008


La imagen como un absoluto, la imagen que se sabe imagen, la imagen como la última de las historias posibles. El hecho mismo de su aproximación indisoluble, en los textos, de imagen y semejanza, marca su poder díscolo y cómo quedará siempre como la pregunta del inicio y de la despedida; pues cuanto más nos acerquemos a un objeto o a los recursos intocables del aire, derivaremos con más grotesca precisión que es un imposible, una ruptura sin nemósine de lo anterior. (Lezama Lima)

01 mayo 2008


Apesadumbrado fantasma de nadas conjeturales, el nacido dentro de la poesía siente el peso de su irreal, su otra realidad, continuo. Su testimonio del no ser, su testigo del acto inocente de nacer, va saltando de la barca a una concepción del mundo como imagen. (Lezama Lima)

29 abril 2008


El sol sale por el Este. Y “la política siempre tiene que ver con un ‘nosotros’ opuesto a un ‘ellos’“. La primera afirmación no causa demasiada controversia en esta Argentina, tan pero tan dividida. Eso sí, tampoco ayuda a transformar nada. La segunda corresponde a la politóloga belga Chantal Mouffe. Y a pesar de ser tan obvia como la otra, parece tener efectos corrosivos sobre el sentido común mediático, la conversación de taxímetro y el bien pensar de los liberales amontonados en una miríada de partidos y partiditos. […] Claro que siempre están los llamados al “consenso” y al “diálogo” y a la negociación como sinónimo de entrega. Las clases medias -arriba, en el medio y abajo- son muy afectas a este discurso. Este que dice que en realidad estamos todos unidos pero el Gobierno nos desune. Que las divisiones son estériles y artificiales. Y que lo único-que-le-hace-falta-a-este-país- es-ponerse-a-trabajar-todos-juntos. […] Tenerle miedo a la división entre “nosotros” y “ellos” sería clausurar la política. Creer que los argentinos estamos “unidos” pero fuerzas extrañas nos dividen es una niñería. Y, lamento el sacrilegio, pero me animo a decir que el Bicentenario debería encontrarnos “divididos o dominados”. ("Escriba", en Artepolítica)

27 abril 2008


¿Y qué diremos de los cultivadores de las bellas artes? [...] Principalmente entre los comediantes, músicos, oradores y poetas, el más ignorante es el que posee mayor presunción, mayor jactancia y más elevado concepto de sí mismo; y con todo, encuentran imbéciles de su calaña que los admiren, porque cuanto más tontos son, más admiradores hallan, ya que por ser, como dijimos, la mayoría de los hombres vasallos de la Necedad, lo peor gusta siempre a los más. Por consiguiente, si los imbéciles son los más satisfechos de sí mismos y los más admirados por todos, ¿quién será el necio que prefiera la verdadera sabiduría, que tanto trabajo nos cuesta adquirir, nos vuelve tímidos y vergonzosos, y, por último, encuentra tan poco apreciadores? (Erasmo de Rotterdam)

26 abril 2008


El espectáculo, comprendido en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto del modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real, su decoración añadida. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de la elección ya hecha en la producción y su consumo corolario. Forma y contenido del espectáculo son de modo idéntico la justificación total de las condiciones y de los fines del sistema existente. El espectáculo es también la presencia permanente de esta justificación, como ocupación de la parte principal del tiempo vivido fuera de la producción moderna. (Guy Debord)

25 abril 2008


Si hay, metafórica o literalmente, show, es porque alguien quiere hacer ver algo, alguien tiene interés en que ciertas cosas se vean. Y en que se vea precisamente eso que muestra, porque por algo necesita mostrarlo. Cuando se trata literalmente de un show, no hay mucho problema: la intención de darlo a consumir viene con el producto, y uno lo compra o no. Si lo es metafóricamente, en cambio, mejor no dar bola, elegir dónde quiere uno poner la vista. O verlo, sí, pero como se mira un show.

24 abril 2008


Una tarea oscura, sí, Conrad, pero no aplastante. Por el contrario, más bien liberadora, en tanto uno encuentra alguna soltura y alguna capacidad de movimiento propio al perder peso algunas viejas y asentadas preocupaciones, y al dejar uno de creer en un repertorio de tonterías que tantos dan por cosa sagrada. Ya no mirar, como no sea de reojo o muy de cuando en cuando, el Gran Show, para en cambio atender a los puntos donde el sentido concreto se ve en algún momento titilar y a la consistencia del trabajo y el contacto con las cosas.

21 abril 2008


Olvido de palabras que solían nombrar críticamente la realidad del mundo, suplantadas por otras palabras raticidas. Ejemplo, el vocablo “consenso”, al parecer naïf, pero que hoy sirve para nombrar una suerte falaz de “mundo-todos-de-acuerdo”, pero mundo al que sin embargo le faltan todos los que no están invitados en esa mesa. Y donde tampoco sobreviven los temas “desaparecidos”, que ni siquiera parecen estar en la memoria de las cosas. (Casullo)

20 abril 2008


Los verdaderos conflictos, en su punto más intenso, suponen un doble debate simultáneo: el de las materias directas que son motivo de la divergencia y el de los medios que las expresan. Las luchas no sólo se hacen a través de la lengua que ponen en acción los protagonistas de un antagonismo, sino también sobre el propio uso de esa lengua, sobre la forma en que el lenguaje se debe presentar en un desacuerdo del cual inevitablemente es parte. (Horacio González)

19 abril 2008


Como cenizas, como mares poblándose,/ en la sumergida lentitud, en lo informe,/ o como se oyen desde el alto de los caminos/ cruzar las campanadas en cruz,/ teniendo ese sonido ya parte del metal,/ confuso, pesando, haciéndose polvo/ en el mismo molino de las formas demasiado lejos,/ o recordadas o no vistas,/ y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra/ se pudren en el tiempo, infinitamente verdes. (Galope muerto)

18 abril 2008


Polvareda del suelo se levanta en una plana tierra/ de irreconocible aridez, se calienta sepia y hace,/ al mismo tiempo remolino y pared en alud,/ viento y piedra a velocidades gradualmente/ mayores suben a cierta altura y tocados por los/ haces perpendiculares del violento disco/ candente en la mitad del cielo visible, mandan en/ cadena y remolinos corpúsculos de luz pedregosa/ y ensuciada viento ahogador, atmósfera/ venenosa, a toda la ranchada del norte, del este/ del oeste y del sur sur. (“Aurora argentina”, Susana Cella)

17 abril 2008


El individuo no se opone tanto a la colectividad en sí. Individual y colectivo se oponen dentro de cada uno de nosotros, como partes diferentes del alma. (Deleuze)

16 abril 2008


encuentro una dedicatoria especial de la esperanza/ la verdad es que uno descree de lo que conoce/ no descree de lo que ignora/ tratar de no saber se parece/ a buscar la riqueza que oculta una montaña/ cuanto mejor se sabe lo que no se sabe/ mejor se puede soportar/ lo insoportable (Simón S. Esain)

15 abril 2008


creo saber, eso me permite/ descreer/ aunque la ignorancia se mantiene la actitud se modifica/ ignoro cada vez más asuntos/ la complejidad y amplitud de cuanto ignoro/ me proporciona las sensaciones de estiramiento/ la inoperancia de este conocimiento me decepciona/ no me lastima, es una decepción gregaria, rítmica/ se me hace fácil descreer, se vuelve lógico, vital/ quien descree está vivo, sostenido por el aire/ quien cree yace aplastado por las catedrales/ no es culposo ni escandaloso seguir/ no quiero mascaradas ni juego hipocresías, me he entregado/ como un profeta a su recopilador/ en el fondo mi descreer se asemeja al antiguo misterio/ mi corazón se siente preservado de dolores/ la falta de sentido es otro modo de contar la historia/ de cualquier modo/ siempre trataremos de justificarnos los injustos/ repetiremos los ciclos sin culpa (Simón S. Esain)

14 abril 2008


Banalidad del mal. Filósofo (sic) y ampuloso columnista de La Nación, cuando era sólo poeta y crítico literario solíamos vernos alguna que otra vez, tres o cuatro años después de su paso por la revista Crisis. Ya estábamos en plena dictadura, y el rechazo al terror y la represión que manifestaba en nuestras conversaciones no se trasladaba a los artículos en los que, en los diarios, celebraba que por fin nos hubiéramos librado de los mesiánicos, intolerantes y soberbios (en alusión a lo que hoy se llama “setentismo”), y que por lo tanto, aliviados de esa distorsión, estuviéramos en mejores condiciones para escribir y pensar. Cuando le pregunté acerca de esa diferencia entre lo que decía y lo que publicaba, contestó que él reprobaba las dos formas de violencia. “¿Y entonces por qué escribís sólo contra una?” “Ah, qué gracia, si escribo contra los militares no me publican”. “No escribas nada sobre ese tema, entonces”. No tuve respuesta.

13 abril 2008


Si Arendt tomó la idea de “banalidad del mal” del relato de un funcionario de la maquinaria de exterminio nazi, hombre corriente que no hacía más que cumplir con su tarea, lo que le parecía normal, y lo decía sinceramente, ¿no hay banalidad del mal en el directorio de la empresa que dispone despidos masivos para mejorar costos y así ganarle a la competencia? ¿No hay banalidad del mal en el jefe de redacción que difunde versiones capciosas o titula la información y la dispone de modos que pueden afectar a muchos, porque “es la línea del diario”, o porque así el diario vende más? ¿Y en el programador de noticiero que presenta las notas sobre "inseguridad" de modo de que todos nos creamos a punto de ser asesinados si no viene una mano dura? ¿Y en el economista que reclama menor gasto social para que vengan inversores? ¿Y en el distribuidor o acopiador que aumenta precios aprovechando la escasez, aunque ya esté ganando bien? ¿Y en el vecino de clase media que se moviliza para que tiren abajo el precario asentamiento de cartoneros de la otra cuadra porque cree que así va a vivir mejor (y puede que sea cierto)? ¿Y en el propietario de un puñado de hectáreas que sale a defender en bloque, sin diferenciarse, un reclamo que, si se impusiera, tendría como principal efecto una suba brusca en las tasas de pobreza e indigencia? El mantra que sostiene, a lo largo de los tiempos, la banalidad del mal, es “así son las cosas”, y casi nunca, cuando alguien escucha obediente su murmullo, hay mala intención o un espíritu embargado por el odio, sino simple realismo.

12 abril 2008


En cuanto se pronuncia la palabra "futuro"/ salen corriendo de la lengua rusa los ratones/ y con toda su prole la emprenden a mordiscos/ con el manjar de la memoria (un queso de agujeros)./ Después de tanto invierno, qué más da/ lo que haya o quién haya detrás de la cortina:/ no suena en el cerebro ningún "do" celestial,/ sino el murmullo de la vida. A la que,/ como al caballo regalado, no se le mira el diente,/ pero ella nos lo enseña en cuanto puede./ Del hombre sólo resta su parte de la oración./ Su parte de la oración en general. Solamente una parte. (Brodsky)

11 abril 2008


Como guió a las ratas por las calles/ el flautista de Hammelin,/ bailamos como marionetas/ la sinfonía de la destrucción. (Megadeth, por Zaidenwerg)

10 abril 2008


Miedo es la palabra. Detrás de la retórica y las argumentaciones a las que uno recurre, detrás de las consideraciones que tratan de ser objetivas y los intentos de desmontar equívocos, lo que hay, imperioso, no es sólo gusto por la discusión o amor a la verdad: hay miedo. La mediocridad, cuando se excita de más consigo misma, lleva (está probado) al exterminio.

09 abril 2008


Nadie le pide a uno que escriba. Hay cierta soberbia en el autor que dice: "Tomá, acá tengo 500 páginas, y me las tenés que leer porque yo pienso esto", en una sociedad a la que hasta los textos de los diarios le parecen un poco largos. Siempre digo que es una resistencia romántica. Porque los románticos resistían sabiendo que iban a perder, iban a ser derrotados. Pero ellos querían dejar testimonio de que habían dado batalla. Cuando viene el mundo moderno, con sus máquinas y sus técnicas, el romántico que ama los grandes valores tradicionales enfrenta ese mundo sabiendo que va a perder. El libro tiene algo de esa resistencia, de plantear cosas y saber que, frente a otras cosas potentes, va a ser arrasado, que es una gota en el mar. Es que la tarea intelectual es básicamente confrontar, partir siempre de que hay cosas en el mundo que lo hacen injusto, irracional y que habría otra posibilidad de mundo. Entonces uno insiste. (Casullo)

08 abril 2008


Si los terratenientes sojeros destruyen la capa fértil y socavan las condiciones ambientales del agro en función de la mayor ganancia en el menor plazo posible, los medios concentrados actúan de un modo homólogo con las audiencias (que para ellos es un recurso, como la tierra para los agricultores). Someten al público a un estado de estrés permanente que en el corto plazo sirve para la competencia intermediática por el rating, pero que está destinado a incrementar procesos traumáticos e irracionales en el colectivo social, con un horizonte final de erosión de la sensibilidad común. (Kaufman)

07 abril 2008


Los agoreros de cierta posmodernidad, los amantes de las imágenes líquidas del presente y de lo real, tienen que entender que de uno y otro lado, la Argentina, es un país que no quiere dejar de ser lo que alguna vez fue. Aunque eso nos depare un futuro inquietante, incierto, lleno de tensiones. (Martín R)

06 abril 2008


¿Cómo no ceder a la tentación nada despreciable a que se refería Sebald de esbozar la psicología y sociología de la especie parasitaria que tiene en la literatura su posada? (Bardamu)

05 abril 2008


La teoría no es otra cosa sino la escucha de esta escucha. La poesía la precede necesariamente. La teoría es la escucha de las transformaciones que intervienen en el lenguaje. Una atención a eso que no se conoce. […] Las dos aventuras [poesía y teoría] van juntas. No hay concreto por un lado, abstracto por el otro. Esta oposición no es más que una fábula. Ya que la teoría es la atención a lo individual concreto. El estado de vigilia contra las abstracciones. Y la teoría también puede ser leída a contra-pensamiento, o acompañando su tentativa. Es, como la poesía, una pasión del pensamiento. Lo novelesco del pensamiento. Desconocida para ella misma. De ahí sus riesgos, pero también sus felicidades, sus espectáculos. Su risa. (Henri Meschonnic)

04 abril 2008


Pero la poesía no tiene nada de eso que el signo llama lo serio, y que es su propio reflejo: el aburrimiento. Todos los humores pueden sobrevenirle. El juego, el humor forman parte también de la poesía. Sólo que hay razones para no confundirlos con lo lúdico de la combinatoria (que ya no tiene la gracia de Queneau), ni con la imitación programada del inconsciente según la moda psicoanalizante, ni con el despliegue lineal del sentido en la heideggerianidad. […] Pero también hay risa en la escucha interior del mundo. El eco de la vieja risa homérica vibra aún. Hay que saber oírlo (Henri Meschonnic)

03 abril 2008


Febo está muerto, efebo. Pero Febo fue un nombre/ para algo que nunca se pudo nombrar./ Hubo un proyecto para el sol, y aún lo hay.// Un proyecto hay para el sol. El sol/ no necesita cargar, dorado esplendor, nombres, sino ser/ en la dificultad de eso que es ser. (Stevens por D.F.)

02 abril 2008


Triste cuando a esa gente que uno admiraba por mucho o por algo, y que querría seguir admirando (o sigue admirando por lo que fue o hizo, o por alguna cosa que por ahí todavía hace), uno la ve empeñada en volverse su propia caricatura. Triste es cuando uno a alguna de esas personas le está agradecido, porque aprendió mucho de ella o por algún otro motivo, personal o no, y no quiere olvidarlo, pero tampoco puede dejar de mirar el presente así como viene, siniestro o ridículo. “Obedecen a leyes objetivas”, se dice uno y, por un momento, todo parece explicarse, pero después descubre uno que, si así fuera, algo más grande y más importante se derrumbó ante sus ojos. Y no es consuelo pensar que, porque pudo advertirlo a tiempo o por casualidad o inepcia, uno esquivó la rodada: ya va a caer en otras, ya cayó en otras, por un lado, y, por el otro, la autoestima es una golosina envenenada y breve cuando lo que queda enfrente es, vasta, a modo de pared de fondo, la ratificación de una condena básica, “leyes objetivas”, una fatalidad sin coartada. “Mejor que ya no haya coartada, ¿no?” Eso que pega y hace sacudirse el vidrio, como si fuera el ruido del tránsito, es, terca, material, arrojada a su propio movimiento, la realidad.

01 abril 2008


Febo está muerto, efebo. Pero Febo/ fue un nombre para algo que nunca pudo ser nombrado./ Hubo un proyecto para el sol y aún existe.// Hay un proyecto para el sol. El sol/ no debe cargar con un nombre, dorado florecer, sino estar/ en la dificultad de qué es ser. (Stevens, por Girri )

31 marzo 2008


Lo difícil, lo que no se sostiene sin costo, es tomar posición, hacerse cargo de que hacia algún lado apuntan las ideas o los sentimientos, y al mismo tiempo rechazar cualquier autoengaño, cualquier identificación segura. Indagar, cuestionar, cotejar, sospechar, averiguar, dudar, sin concesiones ni a los otros ni a uno mismo, pero no desde afuera, no como quien se piensa ajeno, a salvo, limpio de vínculos con alguna de las fuerzas en conflicto –y siempre hay conflicto–, o con varias.

30 marzo 2008


Ideología. Esa palabra de la que tantos se agarran para disimular la propia inconsistencia, mirarse en el espejo satisfechos o evitarse el trabajo y la angustia de pensar por sí mismos, puede nombrar también otra cosa, que en ciertas ocasiones se le vuelve a uno inevitable, como quien se hace cargo del cuerpo que le tocó y de la situación en que vive. Hacerse cargo, sí, del lugar en que uno está, de qué es lo que de verdad le importa, de que los hechos lo llevan a uno a quedar a veces de un lado o del otro en los juegos de intereses y a tener entonces que decidir si permanece o no, y por qué y cómo, tratando de engañarse lo menos posible.

29 marzo 2008


El ignorante tiene dos tipos de ideas: fascistas o idiotas. Que no es lo mismo pero es igual. (M.R.)

28 marzo 2008


Como un borracho que busca incorporarse/ en la aridez de una madrugada infinita, el alma/ sale a mirar lo que ella no es./ O al modo de una chica/ recién levantada/ dando unos pasos en el aire/ de la mañana de diciembre/ o temerosa de diciembre/ que manda sus bloques de luz./ "Esto es lo real":/ motores al fondo del mundo,/ la luz./ Aves negruzcas (dos palomas) en la reja/ se asustan y salen volando./ No hay conclusiones: algo estaba y ya no. (Lo espeso real)

27 marzo 2008


Hipótesis inalcanzables, las palabras, dijo Delgado: hablar es andar con el culo al aire. He guardado silencio pero no he podido liberarme del duelo del silencio, no pude escapar de esa difamación de la realidad por las palabras; ahora me agarran, ogros que huelen la carne humana. ¿No oyen el trote de las palabras? preguntó Delgado: ahí vienen, apresuradas como supositorios de miel. No es posible huir a la demolición, yo conozco, dijo Delgado: palabras muertas no tardan en ser reemplazadas por otras, vivas. El silencio es un agujero de salida pero nadie ha explicado de verdad para qué sirve el silencio; en el silencio también hay palabras que se vuelcan indiscretas hacia la sonrisa, como una espina. ¿Dónde está el poeta? preguntó Delgado -pero no fue a nosotros que nos preguntó. Deportado, tardando injustificadamente. En vano discutimos: uno presume pero después llegan los muertos y los heridos y la moderación y los cajones atiborrados de palabras. No vayan a creer que me siento mal, dijo Delgado –ahora sí, a nosotros. No me siento mal ni me siento bien, he hablado y regresó el acontecimiento. Nos queda debilitarlo, o engrandecerlo, o alabarlo. Pero quiero ser franco, dijo Delgado: el silencio se gasta y acaba asesinado, lo aconsejable es restringir el número de palabras y caer en el vacío cómodo de las mayorías. Eliminar perifollos, exaltaciones; suprimir el punto de vista estético. Cuanto menos sea el recurso de palabras con el que uno se rodee menos acechanzas nos andarán esperando, dijo Delgado: en toda palabra se esconde siempre alguna luz mortecina, una tumba entre las nubes o el salto hacia las aguas de algún río de cuajos oscuros. (Bardamu)

26 marzo 2008


Se puede no ser solemne, y se debe, y no está nada mal provocar, si el caso lo requiere, pero hay motivos para preocuparse cuando las posibilidades de pensar quedan sometidas al vedettismo y a la lógica del show. ¿Salvo por la temática y el vocabulario, hay mucha diferencia entre los debates del “campo intelectual” y los que se ven en el programa de Rial o el de Viviana Canosa?

25 marzo 2008


Transformar la escritura sólo adviene quizás si el sentido del sentido, el sentido del tiempo y de la historia devienen juntos el de una vida. Es de ese modo que la poesía impone, y es la única en hacerlo así, que se mantengan ceñidos como partes uno del otro el lenguaje, la ética y la historia [...]. En el ruido del mundo, el silencio del sujeto. Este silencio es eso que el poema da a escuchar. (Henri Meschonnic)

24 marzo 2008


Incluso si de acuerdo a los tiempos y a las lenguas sus medios son diferentes, los poemas tienen siempre una misma tarea, hacer que su relato sea un recitativo, que su recitativo haga su propio relato, como no lo hace ningún otro./ En este sentido, la poesía no cuenta historias. Es de un orden diferente al de la ficción. No inventa otro mundo. Transforma la relación que uno tiene con este. Como los poemas son inseparablemente un juego de lenguaje y una forma de vida, y la invención de uno por la otra, para ellos ya no hay temas o sentimientos por un lado, y formas por el otro. Sino una subjetivización, una historicidad radical de todo el lenguaje. Esto es lo que cambia las relaciones con los otros, con uno mismo y con el mundo. La rima y la vida se transforman una por la otra./ No es una elección. Para que sea posible, es preciso no tener, no tener más la elección. Así como la crítica de la poesía es la condición de la poesía. Lo que contó, lo que queda, es siempre eso que transformó la escritura. (Henri Meschonnic)

23 marzo 2008


Uno, si/ vuelve, vuelve y las/ trompetas cantan/ (como en sordina) pero/ no necesariamente sabe más:/ mira ahora lo que pisa, prefiere/ lo que resiste al tacto. "Mi/ propia sombra -dice- sólo prueba que hay luz/ y un cuerpo opaco la intercepta" (Otra versión)

22 marzo 2008


Sin esperar mucho, tratando de no esperar nada, instalar algo, si vale la pena, aunque sea por un rato. Hacer lo que hay que hacer porque está bien hacerlo, estén dadas las condiciones o no, aunque solamente unos pocos se enteren, o nadie.

21 marzo 2008


y no hallé cosa en que poner los ojos/ que no fuese recuerdo de la muerte. (FQV)